Domingo 01 de marzo 2026

Patrimonio oral y tangible de la humanidad



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Con la misma fatdica recurrencia con la que el carnaval azota a nuestra patria desde hace 138 aos, cuando se nos priv del agua salada, hasta este ltimo jolgorioen que se nos priva del agua dulce, las recientemente pasadas carnestolendas han servido para aprobar una ley inmoral mediante la cual se ampla discrecionalmente la superficie de las plantaciones de coca, bajo el pueril argumento de que nuestra adiccin por el acullico ha trepado a lmites exorbitantes.

En efecto, la nueva Ley General de la Coca a ser promulgada en breve por el Presidente establece que las zonas de produccin de la coca autorizada sern de hasta 14.300 hectreas en La Paz y 7.700 hectreas en Cochabamba, creando un total cultivable de 22.000 Has. Haciendo honor a su apellido, el ministro Csar Cocarico manifest que dicha proyeccin se hizo en base a un estudio del ao 2012,con proyeccin al ao 2017.

Que sepamos, el estudio Integral de la demanda de la hoja de coca en Bolivia efectuado por el Consejo Nacional de Lucha contra el Trfico Ilcito de Drogas, con el apoyo de la Unin Europea, que concluy el ao 2012, determin que el rea que se requera para satisfacer la demanda es de slo 12.000 hectreas y no de 22.000 como afirma errneamente el Ministro de Desarrollo Rural y Tierras.

Por su parte, el estudio que fue presentado por el entonces viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cceres,ante la Organizacin de Estados Americanos OEA, en el quinto perodo ordinario de sesiones de la Comisin Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), realizado entre el 29 de abril al 1 de mayo de 2014, apuntaba una superficie total de 14.705 Has.

Ante estas consideraciones, creemosque es contraproducente emitir o promulgar una Ley que maana sirva de aliciente a las mafias del narcotrfico para extender su dominio sobre nuestro territorio pues ello, adems de abrir las compuertas de la tolerancia a una actividad ilcita y delictiva, contribuir al desequilibrio de nuestro ecosistema, como ya viene sucediendo con nuestra otrora idlica regin yunguea.

Bajo el sofisma de que la coca no es cocana y sabiendo que ste es el alcaloide ms importante de la hojaque toca las fibras morales ms sensibles del gnero humano, baste echar mano a un simple sinlogismo que echa por la borda todo justificativo creado por los narcos y que no permite mayor discusin: si la coca no es cocana, y la cocana se elabora a partir de la cocaentonces, la cocana es coca.

De continuar con esta poltica, slo faltara que tratemos de acudir a la UNESCO para que, en medio de las obras maestras que integran su patrimonio cultural y que dicho organismo considera relevantes, incluya a nuestra hoja sagrada como patrimonio oral ytangible de la humanidad.