Sábado 28 de febrero 2026

Asambleas prostituyentes



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Por lo general las dictaduras, sean stas populistas de izquierda; populistas de derecha; o simplemente del clsico corte militar, aspiran siempre a perpetuarse en el poder a costa de cualquier sacrificio, y qu mejor si ste recae sobre las espaldas del sojuzgado pueblo que gobiernan.

Para el eficaz cumplimiento de dicho objetivo, las tcnicas usualmente utilizadas por los autcratas son por dems conocidas, ya que stas se remontan a tiempos inmemoriales como ser: la desinstitucionalizacin del Estado, suprimiendo aquellos organismos donde se funda la democracia, se garantiza la seguridad personal y jurdica de sus pueblos y se respeta la libertad de prensa irrestricta, as como la alternancia pacfica, democrtica y civilizada del poder.

Con el objeto de ocultar bajo la alfombra sus miserias internas, no estn exentas de esta suerte de artimaas dictatoriales, la creacin artificial y maquiavlica de pleitos internacionales, en especial con pases con los que se guarda diferendos de antigua data, para despertar y enfervorizar el nacionalismo del pueblo. Son provocaciones que uno sabe cmo comienzan, pero nunca cmo terminan.

Junto a esta estrategia viene aparejada una cruel y criminal represin, como la que est ejerciendo el inmaduro autcrata venezolano, decidido a perpetuarse a sangre y fuego en el poder. Para ello, no ha dudado un instante en masacrar a su pueblo y, junto a los gases que le administra diariamente, ha convocado a una asamblea constituyente cvico militar, como novedosa frmula jurdica que no cabra ni en la afiebrada cabeza de un Stalin o de un Robert Mugabe.

Ahora bien, sera injusto atribuir nicamente al dspota, toda la obsesin de esta pertinaz permanencia en el poder, ya que en su entorno existe una mirada de sanguijuelas que no le permiten que renuncie y lo obligan a perpetuarse para encubrir sus latrocinios y seguir desangrando a esa nacin.

Es el caso de la situacin que se cierne sobre Cuba, ante el desmoronamiento de la ayuda venezolana y la necesidad de su gerontocracia de tener que convencer a su pueblo la necesidad de otra era de caresta, despus de haber probado por gotas, la dulzura de la libertad. Datos oficiales de las Naciones Unidas nos indican que el ao pasado Cuba dej de ganar un 97% por la exportacin y venta de derivados del petrleo que parasitariamente Venezuela le vino obsequiando, a un ritmo de 100.000 barriles diarios. O sea, de 500 millones de dlares, a slo 15 millones.

De ah que un cambio de rgimen en Caracas significara una hecatombe para Castro quien, en una mesa presidida por Maduro, en marzo de este ao dijo: No estn solos en Venezuela se libra hoy la batalla decisiva por la soberana, la emancipacin, la integracin y el desarrollo de Nuestra Amrica lo que en buen romance significa que la nica salida a la recesin que padece Cuba depende nicamente de su intercambio comercial con Venezuela y del apoyo de algunos pases de la regin, que todava abrazan la utopa del esperpento socialista, por lo que han decidido luchar hasta el ltimo venezolano y, si es necesario, hasta con asambleas prostituyentes.