Jueves 26 de febrero 2026

Los procesadores del cambio



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Luego del extenso como ininteligiblemensaje de S.E., basado casi en su totalidad en un afn temtico de anteponerse al propioBolvarcomo primer presidente de la nacin, trat de explicar a mi nieto el significado del proceso de cambio y tuve que remontarme a las guerras pnicas, pasando por las mdicas, detenindome en las tnicas, hasta concluir en la actual administracin que nos gobierna.

La motivacin ms fuerte estaba en hacer comprender al infante que aquello de raza, etnia, tierra o religin era, por lo general, el detonante de todas las guerras que le cupo vivir a la raza humana,sin embargo, ducho el penderejil, me acorral con dos ejemplos impactantes: El de los judos y los rabes y el de los karas y los taras. Sobre el primero, no me qued otra salida que remontarme a los pasajes bblicos y rebuscar en el bal de mis recuerdos el Menage Troi entre el ancianoAbraham, su esposa Rebeca y la esclava Agar, de cuyo connubio surgieron Ismael e Isaac, progenitores, a su vez, de los ismaelitas o rabes por parte del primero, y de los hebreos por la otra. Fue cuando la lucha por la primogenitura y la herencia paterna desat hasta nuestros das, la ms alevosa de las peleas fratricidas.

Ahora bien, cuando de explicar la pelea entre karas y taras se trat, honradamente eran muy pocos los argumentos que poda esgrimir sobre esta trifulca, a ms de acudir a mi propia memoria, consistente en haber vivido en este amado pas 10 aos antes de la revolucin nacional de1952 y, por lo tanto, las imgenes del pongo, la Mitani y el Algiri estaban todava muy presentes en mi recuerdo. Tambin record que, en dicha revolucin, echando mano a los mismos argumentos que escuchamos actualmente, una gran masa de indgenas se incorpor a la sociedad boliviana (eufemsticamente llamados campesinos) portando armamento y agavillados en Comandos Zonales, donde se inici la milagrosa metamorfosis;el tara dej de ser tal y los antiguos karas, por la inopia, pasaron a ocupar la situacin y los espacios del primero.

La corrupcin, el trfico de influencias, el contrabando y la denodada mana de blanquear estos dineros mal habidos, pronto se tradujeron en un milagroso cambio de las interrelaciones raciales y en una versin ms sofisticada que la del 52, los nuevos originarios aumentaron sus exigencias exponencialmente, e incursionaron en el uso de aviones, helicpteros, zapatas en lugar de ojotas y consecuentemente, un frentico deseo de eternizarse en el poder para seguir aprovechando esas ventajas per seculaseculorum.

Este estado de cosas conformuna nueva oligarqua criolla que, en menos de doce aos, desat una nueva clase de avasallamiento y esclavitud sobre sus propios congneres que llegaron tarde a la repartija de prebendas ydebieron resignarse con poblar las urbes flotantes que circundan las principales ciudades de la repblica, en espera de otros cincuenta aos, despusde los cuales se volver a vivir la revolucin de unos nuevosprocesadores del cambio.