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Llegar el momento, no le quepa duda alguna, en que debamos tomar una decisin que tendr consecuencias de enorme importancia para nuestras vidas. La suma de acontecimientos que se han producido a lo largo de estos trece aos de gobierno ha colmado la paciencia y voluntad popular. Sucede que cuando esto pasa, cualquier chispa hace estallar esa acumulacin de insatisfacciones, desencantos, mentiras, traiciones y promesas incumplidas. Nada es mas duro que observar al lder caer del pedestal donde lo pusimos. De la frustracin deviene la bronca y luego nada importa.
Nos han empujado hasta el fondo sin la menor consideracin, nos han vejado como si furamos sus enemigos, nos ha despreciado hasta el grado de hacernos sentir accesorios, nos han puesto trampas para enviarnos a la crcel y de todo esto se han redo, se han burlado y han hecho alarde su poder.
La soberbia mostrada como orgullo de lo que se creen ser junto con la manera de humillar al gobernado ha tomado una profundidad tan grande que hasta la humildad se rebela. Creer que el ciudadano es un idiota sin criterio al que se le puede contar las ocurrencias desde el poder que se ejerce, es menospreciar el sentido comn que todos tenemos.
Y este sentido comn el que nos alerta, el que nos da aviso del final y nos pide que resolvamos, que definamos si vamos a continuar soportndolos.
El da se acerca, es el da en que el seor Evo Morales oficializar su inconstitucional candidatura, momento en el que se romper el pacto que la democracia nos permiti enlazar, es cuando todo se convierte en algo si somos capaces de reaccionar.
Cuando un presidente rompe el pacto democrtico con el pueblo, ya no puede reclamar obediencia. Me pregunto qu harn las Fuerzas Armadas. Que tienen un mandato supremo. Velar por el imperio de la constitucin. Eso quiere decir hacerla cumplir.
Si nuestras Fuerzas Armadas callan, habrn otorgado, y eso se deber entender como complicidad con quienes violan la constitucin. Debern atenerse a las futuras consecuencias de esa decisin.
Si por el contrario comunican al presidente que partir de ese momento dejaran de prestar obediencia porque juraron velar por el imperio de la constitucin, habrn actuado en consonancia con la ley nica servidumbre que no mancha.
Las Fuerzas Armadas como institucin son mucho ms que unos cuantos Generales. Esto lo que se debe entender como una valiente confrontacin con el poder poltico. No es un llamado al golpe ni al retorno a esos perodos negros que tuvimos a lo largo de estos 193 aos de vida republicana. Es asumir la responsabilidad que la propia constitucin les demanda.
Ese momento se acerca y es bueno prepararse. Los militares saben que todo debe planificarse, y que cada paso tctico tiene una estrategia por delante. No hay mayor nobleza que asumir con grandeza el mandato que deviene del poder que el soberano les ha encomendado.