Miércoles 04 de marzo 2026

La urgencia del cambio de gobierno



142 vistas

Como van las cosas, se escucha decir, Bolivia va camino a ser otra Venezuela, la de Maduro se entiende, quien se mantiene en el Poder a sangre y fuego. Donde la violencia sustituye a la ley y, la voluntad del dictador a la democracia. Esta realidad venezolana es digna de apoyo y aplauso por parte de Evo Morales. Lo que debe entenderse como esa lnea de conducta a seguir si acaso la oposicin boliviana desafa sus intereses y ambiciones de ser presidente vitalicio.

Y efectivamente as es. El desconocimiento de los resultados del referndum del 21F con su correlato la imposicin de la reeleccin indefinida en nombre del derecho humano del poderoso para perpetuarse en el poder conlleva la adopcin de mtodos represores sin lmite, esos mismos que hacen de la polica un instrumento dcil para llevar a cabo la sucia tarea de asesinar.

Que el gobierno de Evo Morales est preparado para confrontar y desatar la violencia generalizada, es una probabilidad muy alta. Sus ndices de popularidad disminuyen y la resistencia poltica a sus afanes por seguir en el gobierno se acrecientan.

La pregunta es qu lo inducira a una nueva aventura sangrienta. La respuesta: no es la crisis econmica sino la irresolucin de la crisis poltica que enfrenta. Porque a diferencia de Cuba, Nicaragua y todos aquellos que vivieron por aos del petrleo gratuito que les enviaba Chvez, luego Maduro y les permiti gobernar con holgura y ahora tienen que asumir la distinta realidad de tener que ajustar sus gastos, Bolivia no tuvo esa necesidad.

La crisis venezolana signific una explosin para todos estos pases que los arrastr como un lodo llevndose toda esa economa ficticia de la que hicieron gala durante ms de una dcada. Es la causa por la que ellos tienen que acudir al uso de la violencia poltica. Perdieron el sustento petrolero y ahora necesitan reprimir.

La relacin boliviana con su similar venezolana tuvo otro tipo de connotaciones, fueron polticas, no econmicas. Bolivia no necesit del petrleo venezolano para ajustar su presupuesto. Esta es la gran diferencia, de ah que la crisis venezolana no toc las puertas del proceso boliviano. La necesidad de acudir a la represin violenta en este caso no est, por eso, originada en una crisis econmica, sino eminentemente poltica.

Es cierto que la economa boliviana comienza a mostrar seales cada vez mas acentuadas de inestabilidad econmica, por la prdida de sus ingresos de exportaciones, la carga del gasto por subvenciones a la gasolina y otros derivados, los bonos sociales otorgados en funcin a la renta petrolera y una deuda externa acrecentada, as como una perdida constante de sus reservas internacionales. En suma, la poltica econmica aplicada no ha tenido los resultados que esperaba el gobierno de cambiar el contenido estructural de una economa mono-productora por otra industrializada.

Lo que hizo en ms de una dcada, ha sido gastar, endeudarse y emprender proyectos con capital estatal en todos los ordenes de la economa, 63 empresas pblicas ahora deficitarias que absorben los ingresos del Estado sumados al despilfarro de obras sin sentido han terminado por generar nuevos dficits fiscales y comerciales cuyos efectos se dejan sentir en la disminucin de las reservas internacionales.

Este retroceso histrico al que nos ha llevado el modelo social, comunitario y productivo va camino a generar una crisis de dimensiones muy serias. Los bolivianos ya pagamos muy caro la estabilizacin de la economa luego de veinte aos de haber sostenido empresas estatales que significaron, como ahora, un drenaje absurdo de dinero para sostenerlas. Repetir los fracasos es un error que se paga muy caro.

Los pagos de las incautaciones accionarias, bajo el ttulo de nacionalizacin de las empresas petroleras que capitalizaron YPFB junto con los costos recuperables superan los diez mil millones de dlares americanos, nacionalizaciones que no tuvieron nunca razn de ser por las cuales se pagaron estas sumas millonarias. La insistencia de sostener empresas que no tienen mercados ni materias primas o estn mal ubicadas, demandan cada ao ms dinero, solo con el fin de propagandear el retorno del Estado al control de la economa, y hacer poltica. La utilizacin millonaria de presupuesto para la represin antes que, para atender las necesidades de la salud y la educacin, configura un modelo que camina haca el mismo despeadero que ha terminado con esas economas manejadas por el mismo sistema poltico que tiene Bolivia. Esta es la principal razn por la que Evo Morales debe dejar el gobierno.