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Marcos Willians Herbas Camacho (alias Marcola), nacido en 1968 en Sao Paulo, Brasil, es el hijo de un boliviano y una brasilea que, desde los nueve aos de edad, inici su carrera criminal como carterista en el centro de esa metrpoli, hasta erigirse como jefe mximo del Primer Comando Capital, una organizacin dedicada especialmente al narcotrfico; creada por l en la prisin, donde ha pasado ms de la mitad de su vida y donde contina sentenciado y desde donde dirige eficientemente sus actividades delincuenciales.
Segn un informe del Ministerio Pblico del Estado de Sao Paulo, divulgado por el diario O Estado de Sao Paulo y corroborado por la Agencia EFE, el Primer Comando de la Capital (PCC), considerado como el mayor grupo del crimen organizado del Brasil y que opera desde las crceles, se extendi a 22 de los 27 estados brasileos e "instal bases internacionales" en Bolivia y Paraguay.
En dicho centro de reclusin, Marcola finaliz su enseanza bsica y asegura haber ledo ms de tres mil libros, al igual que algunos compatriotas que sufrieron similar pena, afirmacin que ste s demuestra, mediante un amplio despliegue de cultura, al hablar y utilizar lo aprendido en sus lecturas, para convencer a sus camaradas.
De hecho, una de sus entrevistas concedidas a la prensa, que conmovi a la opinin mundial, fue aquella que se funda en el principio de no tener miedo a matar ni a morir, denominada por l mismo como: El nacimiento de una nueva especie la especie de la post miseria, conformada por 10,000 miembros, entre detenidos y en libertad, con millones de dlares a su disposicin.
Bajo esa singular filosofa, en una de sus ltimas y ms controvertidas entrevistas, concedida a la revista brasilea Veja, declar que su ideal sera copiar el mtodo de los cocaleros del Chapare, consistente en cultivar coca y hacer poltica al mismo tiempo. A buen entendedor, pocas palabras!
Sin proponrselo, quizs nuestro medio paisano Marcola vaticin los planes del mximo dirigente de Adepcoca Franklin Gutirrez, encarcelado hace unos das, cuando ste se declar candidato a la presidencia de la repblica, polarizando la actual situacin poltica del pas a niveles casi insostenibles y colocndonos a los bolivianos en la incmoda disyuntiva de escoger, entre un cocalero del Chapare o uno de los Yungas, para regir nuestros destinos per seculaseculorum. Es decir, imponer una nueva forma de elegir entre cocaleros buenos y malos, tomando en cuenta que el comn denominador entre ellos es, y siempre ser, la Diosa Blanca.
Entretanto, los paceos estamos amenazados por un cerco a la capital por parte de nuestros cocaleros, que demandan la libertad de Gutirrez; justicia por la muerte de dos de sus afiliados; y la abrogacin de la Ley General de la Coca que legaliza el cultivo de la hoja en el Chapare empero, pese a los pedidos de dilogo, ste an no se instala y el Gobierno ha respondido con nuevas denuncias que dan cuenta que hay narcotrfico en dicha zona, o sea: nuestros narcos, contra los narcos chapareos, extremo que confirma la tesis de Marcola y la Coca Nostra.