Loading
Tras la destitucin de la presidenta brasilea Dilma Rousseff, actitud calificada como golpe parlamentario por los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, el entonces canciller brasileo Jos Serra, durante su estancia en la China, donde asista a la Cumbre del G20, en magistral clase de diplomacia, asegur que dichos pases se haban dado un tiro en el pie al retirar sus embajadores de Brasilia y, ni hablar del inefable rgimen de Nicols Maduro, que lleg incluso al extremo de romper las relaciones diplomticas.
En lo que a nosotros refiere, pese a la afinidad ideolgica que S.E. deca tener con la defenestrada mandataria, sta nunca vino a Bolivia cuando era presidenta y, por el contrario, siempre manifest su reconcomio por la actitud de nuestro gobierno cuando, a tiempo de nacionalizar los hidrocarburos, ste dispuso que el ejrcito ocupe las instalaciones de Petrobras, empresa que a la sazn estaba presidida por Rousseff, ocurrencia que amerit el reproche del propio Lula da Silva, y tuvo que ser enmendada con la intervencin del micomandante Hugo Chvez, a nombre de los amigos del Foro de Sao Paulo.
Nuestras relaciones con el Brasil, as como con la Argentina, estn muy por encima de cualquier manejo coyuntural de orden poltico o ideolgico, toda vez que stas se basan en un intercambio comercial de primersima importancia para nuestros intereses, de ah que embarrarlas nuevamente, como sucedi con la invasin armada a sus instalaciones, hoy ya no procede, pues ni existe ms gas que nacionalizar; tampoco la musculatura de entonces, y hasta el poderoso, rico y oscuro mediador ya se muri.
Estamos a punto de exceder nuestra capacidad de aislamiento con los pases vecinos y an persisten las conductas gubernamentales que nos condujeron a este ostracismo sin precedentes. No tenemos relaciones con Chile, el fallo de la Haya abri an ms esa grieta; el desprecio del Per es elocuente, y fue suficientemente demostrado en la solitaria visita del presidente a la localidad de Ilo; con la Argentina, el segundo polo de comercio en importancia, tampoco nos llevamos muy bien, dada la poca empata existente con el hermano Mauricio Macri y menos ahora, que este fraterno ha decidido prescindir de nuestro gas y, resucitando a Vaca Muerta, ha iniciado exportaciones a Chile; con el Paraguay las relaciones no son del todo cordiales; Y finalmente, el advenimiento de Bolsonaro a la presidencia del Brasil, y su poltica, diametralmente opuesta al Socialismo del Siglo XXI, nos distancia irremediablemente de esa gran nacin. Slo quedan pases como Cuba, Venezuela y Nicaragua, como santuarios de libertad y democracia, donde podremos acudir en casos de un ataque imperialista
Ahora que est de moda la judicializacin de los contratos del Lava Jato brasileo, y la posible complicidad de algunas autoridades nuestras en este escndalo, es bueno recordar que Jair Bolsonaro, como ex parlamentario, amigo y protector del finado compatriota Roger Pinto, debe poseer mucha informacin sobre este tema y, como l mismo adelant, su primera tarea consistir en ordenar una estricta auditora al Banco de Desarrollo del Brasil, promotor de dichas operaciones, y de muchas otras que se realizaron en Bolivia y de su propio Lava Gato.