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El discurso del oficialismo antes era que gobernara escuchando al pueblo. Ahora el pueblo ha sido bastante claro y preciso, mediante referndums y ha establecido: no a la reeleccin indefinida. Ese ha sido el mandato y designio del pueblo pero por lo visto resulta que ya no se pretende gobernar escuchndolo, lo cual es atentatorio a las libertades individuales, los derechos y las garantas de las personas.
Se desea imponer por la fuerza algo que el pueblo ya defini en las urnas, se pretende burlarlo con puros y simples legalismos, por lo tanto, el pueblo sale a defender sus derechos y una muestra clara de esto es el paro cvico nacional del 06 de diciembre de 2018.
Todo el aparataje del legalismo se cimienta y se justifica en s mismo (en el legalismo puro y simple, en su esencia misma). Las leyes por el solo hecho de ser llamadas como tales no significan que siempre tendrn por fundamento a los axiomas morales. Martin Luther King, Jr., advirti tal situacin con la siguiente frase: Nunca olviden que todo lo que hizo Hitler en Alemania era legal; como una muestra de aquello recordemos que el Parlamento Alemn en fecha 23 de marzo de 1933 aprob una Ley que pregonaba que estaba destinada a solucionar los peligros que acechaban al Pueblo y al Estado, ms conocida como la Ley Habilitante de 1933, pues gracias a ella habilitaba al Canciller Adolf Hitler y a su gabinete a aprobar leyes sin la participacin del parlamento. De all que todas las barbaridades y los suplicios que ocurrieron tuvieron leyes que as lo permitieron.
En el caso boliviano, hasta el momento hemos visto puro legalismo y el ms reciente es un Tribunal Supremo Electoral (TSE) amparndose en la ley de organizaciones polticas (que fue aprobada a la apurada y sin ninguna socializacin), habilitando al binomio oficialista en las primarias pese al rechazo de la voluntad popular tergiversando incluso las decisiones del Poder Constituyente. La base de actuar del TSE es esa ley, la cual trae consigo las primarias donde NO se estipula ni si se establece el respeto al referndum del 21 de febrero de 2016, siendo burlada de esta manera la voluntad popular.
Frente al legalismo imperante en el mbito nacional, sta difcilmente puede ser refutada desde lo jurdico y judicial pues como hemos dicho el legalismo se justifica a s misma, es decir, los tribunales con el nombre que sea, acaban justificndolo tal como se viene realizando en los hechos.
Advirtase, las impugnaciones o el pedido de inhabilitacin ante el TSE despus de las primarias, se va en desventaja y de forma ms incierta (con candidato en juego) pues en el peor escenario se apunta hasta un futuro amparo constitucional quedando a merced del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) quien ya dispuso una nefasta jurisprudencia al respecto y motiv todo este embrollo. Habr incluso quienes sugieran accin de inconstitucionalidad pero todo camino va a Roma (es decir al TCP), al causante de esta barahnda.
A nivel internacional est muy bien acudir al sistema interamericano de proteccin de Derechos Humanos; esta va posee la cualidad de afectar la imagen de un gobierno fuera de sus fronteras, mostrndolo como vulnerador de derechos y libertades, pero ese camino lleva su tiempo y adolece de fuerza coercitiva en concreto. Una muestra de aquello son Venezuela y Nicaragua, por ejemplo. La prctica muestra que no se debe esperanzar nica y exclusivamente en ello.
Como vemos este problema no es esencialmente jurdico sino enormemente poltico. De all que el pueblo reacciona y acta polticamente. Un acto poltico es todo lo que produce un efecto en el mundo orientado a la emancipacin colectiva de las personas, por ejemplo, poltica es la posibilidad de no ser esclavos o tambin es la construccin colectiva de la libertad, es la institucin de la libertad pblica.
El paro cvico nacional en defensa a la decisin popular de la no reeleccin indefinida es una muestra clara de un pueblo actuando polticamente, reclamando el respeto a sus derechos y libertades para no ser esclavos del legalismo, la imposicin, la opresin y la dictadura. Si alguien dice que el paro cvico fue poltico, claro que lo fue y lo ser, porque es un pueblo movilizado orientado a la emancipacin colectiva de las personas, esto es, liberarse de la opresin y la imposicin, no ser burlados por el legalismo arrollador.
Ya varios analistas y actores polticos nacionales afirmaron por los medios de comunicacin sobre la necesidad de las protestas en las calles y la resistencia civil movilizada. Para acabar con el legalismo es abrogando las leyes atentatorias de derechos y libertades, dado que ella es su propio soporte, as como ocurri con la abrogacin del Cdigo del Sistema Penal que fue producto del rechazo social a nivel nacional. Se debera abrogar las primarias y promulgarse una nueva ley de organizaciones polticas escuchando al pueblo, esto es, una ley donde se establezca la imposibilidad de la reeleccin indefinida en respeto de la voluntad del soberano.
*Abogado constitucionalista, penalista y procesalista. Miembro de nmero de la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales y Presidente de la Academia Boliviana de Derecho Penal, Econmico y Empresarial.