Sábado 21 de marzo 2026

Las dudas del dólar



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El presidente del Banco Central de Bolivia, Pablo Ramos, est incurriendo en el delito de exceso cuando decide repetir todos los das, sin falta, que la paridad de la moneda boliviana con el dlar se mantendr invariable.

Hay errores de comisin, de omisin y errores de exceso, como lo acaba de demostrar este izquierdista de los aos setenta obligado a repetir consignas de la campaa electoral de este nuevo siglo.

Lo que le han dicho al seor Ramos en las redes sociales es que si repite tantas veces la misma cosa provocar que quede en duda lo que quiere decir. No lo afirma, lo vuelve dudoso.

Como dijo Emerson: los argumentos no convencen a nadie. Las verdades tienen que ser sugeridas para que el mensaje surja en la cabeza de la gente, pero no repetidas, y menos con tanta insistencia.

Detrs de todo esto est el alboroto creado por el propio gobierno. Dice que todo es normal pero al mismo tiempo pide a los bancos que repatren sus dlares del exterior, salvo que quieran ser declarados enemigos del proceso de cambio y de la re-re-re eleccin del actual presidente.

Y luego, el ministerio de Economa instruye al Banco Unin, de propiedad del gobierno, distribuir dlares a las casas de cambio para que la oferta de dlares sea normal, aunque las casas de cambio dicen que no los necesitan, pues se proveen de la divisa de los exportadores, legales o ilegales. Es un caso en que se demuestra que el Estado y sus instituciones son prescindibles.

Despus se comprueba que las avionetas que llegan al Chapare para recoger la pasta base o el clorhidrato de cocana no pagan en moneda nacional, sino en dlares. La bolivianizacin de la economa no ha llegado a los sectores ilegales a pesar de que el gobierno los tiene como aliados.

A todo esto, se mantiene la duda del dlar. El odiado FMI dice que en este momento la moneda boliviana est sobrevaluada en 30%, pero un experto del Banco Mundial calculaba hace un ao que era de 40%.

El peligro es que con tanto alboroto la gente comience a desconfiar y todo termine en una fuerte demanda de dlares, una reduccin de los depsitos y el desastre.

En suma, lo que debe hacer el gobierno, si quiere mantener su propio libreto, es no exagerar. Si quieres dar tranquilidad, no te dediques a alarmar, sera el consejo. Quedate piola, diran en Buenos Aires.
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