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El gobierno de Gonzalo Snchez de Lozada tuvo ese principio que tienen las cosas que empiezan mal. Estaba cercado por el MIR socio insaciable en el reparto de empleos pblicos y necesitaba con urgencia tener leyes que le permitan financiar el Plan de Todos que era un programa de gasto social y demandaba un enorme esfuerzo para ejecutarlo. El Plan contena las siguientes metas: red de carreteras Norte a Sur Vctor Paz, 250 mil conexiones de gas domiciliario, 100 mil viviendas sociales, 110 mil nuevas hectreas de tierra sin riego y 200 mil familias campesinas con electricidad.
Para poder cumplir con este Plan Snchez de Lozada necesitaba acudir al crdito internacional pero al mismo tiempo tena que disminuir el dficit fiscal, difcil situacin si los organismos internacionales del crdito no mueven un dlar sin el visto bueno del FMI y este ya sabemos que es afecto a obligar a recortes del gasto, subvenciones y controlar esto con desembolsos por tramos, todo lo cual requera la aprobacin congresal para legalizar los crditos. Con un parlamento en mayora opositora el Plan iba camino al fracaso.
Desde septiembre de 2002 el gobierno quera reactivar al sector exportador, recuperar la capacidad productiva de las manufacturas y descomprimir la mora bancaria, buscaba potenciar el capital de operacin del aparato productivo nacional y la Banca estaba con una mora que no le permita expandir el crdito. A esto se sumaba el asunto de las subvenciones a la gasolina y el disel. A medida que el precio del petrleo suba estas subvenciones se hacan mas onerosas y el congelamiento del precio de barril del petrleo para las petroleras que trabajaban en el sector obligaba al gobierno a compensarlas con notas de crdito para cubrir la diferencia entre el precio de mercado y el precio fijo establecido para sostener el precio de la gasolina en el mercado interno.
Entre eliminar las subvenciones o aumentar los impuestos, escoja usted seor presidente. Goni saba que el precio de la gasolina tiene un efecto multiplicador terrible en la economa y decidi ir por camino del ajuste a los impuestos incluido el salario. Entonces se produjo febrero de 2003. Los policas se rebelaron por el ajuste y los militares tuvieron que salir para evitar mayores daos a los producidos en las sedes polticas, la propia vicepresidencia de la repblica, la balacera cruzada en la plaza Murillo, los tiros alcanzados a las oficinas del Presidente y los asaltos en las calles de La Paz por la Uyustus, el Cementerio donde la hordas asaltaban negocios y personas fueron unas horas cruciales en las cuales el gobierno perdi el control de la situacin y se dej en claro que ya no tenia capacidad para ejercer el imperio de Estado.
Estos hechos no fueron espontneos. El seor Juan Ramn Quintana ex Mayor de Ejercito, que trabaj en el gobierno de Hugo Banzer- el ex dictador- ya opinaba que el MAS y el MIP juntos eran dos estrategias complementarias y en su criterio constituan una fuerza centrpeta con capacidad de paralizar al pas. Los hechos de febrero demostraron al gobierno que era muy difcil sostenerlo si no se lograba con prontitud ejecutar los planes sociales y para ello urga una base ms amplia en el parlamento, lo que implicaba negociar con la NFR para viabilizar el financiamiento externo. Distrados por dar curso a esta estrategia no se fijaron en la ola de resistencia social que el MAS con financiamiento externo estaba gestando.
El acuerdo de inclusin de NFR ya no era solo un asunto de inters programtico sino una demanda social para evitar un colapso econmico que se estaba produciendo en esos momentos en la Argentina y Uruguay. Las conversaciones con Manfred Reyes se realizaron en el mes de mayo de 2003 y fueron en la residencia del Embajador Norteamericano Rocha, que da antes del voto en las elecciones de 2002 dijo que los Estados Unidos no reconoceran al MAS como gobierno, lo que produjo una reaccin social contraria y a favor del MAS.