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Cuatro meses ha debido transcurrir para que, al final, todos entiendan que la pandemia no era de otros, sino de nosotros. A fuerza de contagio y de muertes, los gobiernos del mundo se vieron expuestos ante sus pueblos a mostrar la solidez de sus sistemas de salud. La mayora se aplaz y como la necesidad tiene cara de hereje, comenzaron a pedir directrices para afrontarla y una cosa lleva a otra. Equipar, adquirir dotaciones de proteccin para los trabajadores en salud, tener suficientes recursos humanos, recursos econmicos y niveles de organizacin social. Todo esto demostr que se preocuparon mas de tener soldados y ojivas nucleares, que laboratorios, hospitales, mdicos y enfermeras. El virus hizo entender que la salud y la educacin haban sido ms importantes que cualquier otra actividad social y que el cuidado de la salud no es solo para preservar la especie humana sino el propio planeta. En resumen la estupidez humana quedo reflejada en su propio espejo.
De los presupuestos de guerra habr que pasar a los presupuestos del capital humano y el cuidado medio ambiental. Nunca habamos visto la rapidez y predisposicin de los gobiernos para sacar de las arcas oficiales dinero apresurado, repartirlo con urgencia poltica, como una manera de: evitar una eclosin social de impaciencia y por otra para no ser acusados de indolentes o incapaces.
Se dice que el mundo el 2020 haba alcanzado la cima en el desarrollo tecnolgico, en la produccin de bienes y servicios, en el desarrollo del transporte y las comunicaciones, pero a pesar de ello una gran parte de la humanidad est sumida en la pobreza. La concentracin de la riqueza y la extensin de la pobreza son dos polos que no se atraen, contradiccin resuelta al final del da por un virus que demuestra con una solvencia cruda y dura que el valor mas grande es la vida y que la vida es de todos no solo de los que tienen para derrochar.
Quienes saldrn ms pronto de la pandemia sern, sin duda, quienes tuvieron en su haber priorizado al ser humano antes que la guerra, quienes educaron a sus sociedades lo suficiente para explicarles el peligro del virus y sus alcances, en vez de sacar a la polica y el ejrcito para mantenerlos encerrados. Esta gran diferencia nos dice cun distante estn unos de otros. Pases que tuvieron que usar la fuerza para obligar a su gente a preservar su propia vida y pases que no tuvieron necesidad de ello.
Los sistemas poltico sociales basados en la libertad individual y la democracia, a pesar de que mostraron sus falencias en el sistema de salud, pudieron reaccionar mejor buscando la cura y la vacuna, resolviendo las urgencias y enseando a los dems sus resultados, o sea, orientando las acciones que se deben seguir y lo que se debe esperar hacia delante. Los sistemas que se basaron en el caudillismo, en el uso populista de la economa, en la mentira oficial convertida en realidad y en el sostn de la pobreza como base de sustento del poder, no tienen fuerza para contrarrestar el impacto de la pandemia. Estn ahora mismo gastando lo que no tienen, sus bonos y paliativos son limitados y tan miserables que no podrn impedir la eclosin que se avecina.
As como a los pobres les inund el miedo al virus, les har explotar la ira por sus muertos sin remedio y la prdida de sus empleos e ingresos que los condena al hambre y la miseria. Esta es la bomba que dejaron los populistas de la dcada pasada y que el virus activ.
Quienes creen que todo se resolver con discursos y buenas intenciones no tienen idea de lo que les espera. Y lo peor, quienes creen que ahora ser el Estado quien se convierta en Polica Social, estn activando las minas que les dejaron. Porque no hay ninguno que tenga capacidad econmica ni financiera para contener a los hambrientos.