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Como muchos bolivianos yo fui uno de aquellos que recibi su juramento como presidente con un aliento de esperanza para que la realidad nacional comience a caminar por el rumbo de una democracia real.
Veintin das de lucha social para evitar el prorroguismo y obligar al dictador a respetar la voluntad del soberano, marcaron el final de un ciclo de calamidad democrtica. Bolivia le dijo al mundo que la infame tirana no tiene cabida en el alma nacional.
Su gobierno seora Aez tuvo un mandato constitucional concreto: ser el puente histrico entre la dictadura y la recuperacin de la democracia. Recuperar la democracia no es slo fijar una fecha electoral. Me explico: durante catorce aos la democracia que se asienta en valores y principios, el Estado Derecho y las libertades fundamentales fueron pisoteadas por la dictadura.
El sustento sobre el que se edificaron las instituciones que le dieron soporte al dictador devienen de la aplicacin de una Constitucin ilegal, que tiene un origen viciado de nulidad, que fue aprobada en un cuartel y reformada en un vergonzoso acuerdo poltico de un Congreso donde confluyeron la dictadura y la oposicin funcional para atribuirse derechos que la ley no les reconoca. Y redactaron una Constitucin que reniega de la Repblica de Bolivia, que crea desigualdades sociales por supuesto origen de clase, que desconoce el derecho a la propiedad privada, que restringe las libertades y conculca la igualdad del voto.
Cmo pretende usted con esa Constitucin rescatar la democracia?
La institucionalidad est aprisionada por ella. Los rganos de poder estn sometidos a la voluntad del dictador. La justicia es un instrumento para su uso personal. Y con todo esto no es posible dar el paso que la transicin exige.
Usted seora presidente a toda esta enorme montaa antidemocrtica construida por el dictador agreg su candidatura agravndolo todo. Se convirti en parte cuando deba ser imparcial.
Ahora usted tiene un gobierno asediado, constreido y atrapado por la red institucional de la dictadura. No puede gobernar, no pude tomar decisiones sin pasar por el filtro que le dejaron. Y para el colmo lo poco que hace tiene sabor a inters poltico-electoral.
Seora Aez, quienes le aconsejaron ser candidata le tendieron una trampa. No son leales ni con usted ni con el mandato nacional. Tiene que deshacerse de ellos.
Dicte el Decreto del retorno a la Repblica de Bolivia restituyendo la Constitucin de 1967 reformada en 1994. Con ello usted acaba con todo el edificio de la infamia que la dictadura construy para su beneficio. Se termina la Asamblea Legislativa y los Tribunales del supuesto Estado Plurinacional, acaba con los jueces y fiscales corruptos elegidos por el dictador, le pone punto final a la reeleccin perversa y al proyecto castro-chavista diseado para convertir a la Repblica en un Estado Plurinacional.
Dar este paso histrico conlleva convocar un gobierno de Unidad Democrtica Nacional, compuesta por los ciudadanos idneos: hombres y mujeres dispuestos a poner el pecho para reconstruir la democracia y el Estado de Derecho.
Esta tarea nacional no tiene fechas de urgencia electoral. Tiene el mandato de la defensa a los intereses ms altos de la Patria. Catorce aos de dictadura no se pueden contener y reformar en pocos meses. Ha sido tanto el dao que se ha producido que slo el trabajo incansable de un pueblo como el boliviano puede reconstruir la Repblica. De persistir en su intento de llevar adelante elecciones con la estructura jurdica de la dictadura, ser usted la causa del retorno del dictador junto con los candidatos que quieren ser el gobierno de la continuidad de la dictadura.
Atentamente.
Dante Napolen Pino Archondo
Ciudadano boliviano en el exilio
Lima.