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El miedo es un motor que dispara decisiones. El miedo a la inestabilidad tuvo su camino. Tanto se dijo que Carlos de Mesa era un miedoso, timorato e indeciso y que adems no iba a poder gobernar por el cerco que le fuera hacer el MAS en el parlamento o que por esta misma razn tena que pactar con ellos, que termin siendo un candidato poco confiable.
Por otra parte, el candidato cruceo Camacho que represent el ejemplo del coraje, de la intrepidez, de la accin poco meditada, antes que el de la razn, tampoco ofreca estabilidad y ms bien anunciaba una confrontacin peligrosa, As que una posible victoria suya haca prevenir ms conflicto que paz y progreso.
Pues bien, la ciudadana que no vive de la poltica, que no es militante de nadie y que espera poder trabajar en paz y tener sosiego para su da a da, escogi entre los candidatos de la inestabilidad y conflicto versus el que pensaron les iba a dar estabilidad laboral y la continuidad de esos das pasados de derroche y gasto sin fin. As que el voto tuvo miedo. Pero no el miedo que todos difundimos contra el MAS sino el miedo a que los otros no pudieran domar o controlar al MAS y por esa razn, el MAS, termin siendo la mejor opcin.
Es como se dice: trabajamos para el diablo.
Bueno, ahora ya no es hora ni momento de buscar al culpable. Culpable soy yo! Porque pintando al diablo en la pared logramos que todos se asusten en sentido contrario al que nosotros bamos.
Semejante respaldo social al MAS, en estos momentos en los que deberemos enfrentar: la inestabilidad econmica, las demandas sociales progresivas, la herida poltica dejada en la oposicin y las huellas de la lucha en el proceso electoral, les otorgan una mecha bastante corta a los beneficiados con ms del 50 por ciento del voto.
Y es cuando, oh paradoja!, el voto que se les dio pensando en tener estabilidad y paz social se convertir en el voto de la exigencia social. Y ah es cuando las papas queman.
Los tiempos de la bonanza pasaron, pero las malas maas y la conducta prebendal de comprar a todas las conciencias de esos grupos corporativos sindicales se mantiene. Esto nos lleva a otro escenario: en el vientre del MAS ya comenz a gestarse las pugnas internas para ver quines sern los beneficiarios del nuevo banquete Estatal. Si sumamos ambas variables de la ecuacin: demandas sociales mas apetitos polticos dirigenciales, necesitamos un nivel de gasto que el Estado no tiene. As que la ecuacin no se resuelve del modo o la forma tradicional que tuvo.Para que la igualdad se d, ser necesario el endeudamiento externo, dado el bajo nivel del ahorro interno que tenemos.
No voy a ingresar en esta ocasin a consideraciones de contenido econmico que nos advierten de la penosa y difcil tarea que tendr el gobierno para conseguir, primero: pagar la deuda externa actual y sobre ella lograr mayor nivel de endeudamiento. Y, por otra parte, de la urgencia inevitable de racionalizar el gasto fiscal. Ambos brazos de las tenazas tendrn sujeto al gobierno sin la menor compasin.
En resumen: se vot contra los candidatos que infundieron miedo y se escogi al que se consider el ms seguro. Lo cierto es que la seguridad que ofrece el candidato escogido tiene pies de barro.