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A tiempo de pergear el presente artculo, nos fue irremediablemente imposible aguantar y/o resistir el ataque de risa que nos sobrevino despus de leer las aterradoras recomendaciones presidenciales, inducindonos a aguantar y resistir esta peste china que nos est diezmando, de la misma forma como hubimos resistido el gobierno de facto de la Sra. Aez, hasta recuperar la democracia (Sic).
Utilizar este recurso, para justificar sesenta das de total inoperancia al frente de esa alta magistratura, a ms de cmico, nos parece una grotesca burla a nuestros hermanos que han tenido la mala suerte de caer en las garras de esta terrible pandemia, sin la ayuda ni el auxilio de un servicio mdico que durante 14 aos pudo ser uno de los mejores del Continente, pero brill por su ausencia gracias a la total ineptitud de una satrapa que prefiri malversar nuestros ricos recursos en la construccin de elefantes azules y aguantaderos (es muy posible que S.E. se haya referido a estos ltimos, para emitir su extraa recomendacin).
Casi simultneamente a esas sabias admoniciones, la presidenta de las Bartolinas anunci su rechazo a una cuarentena, aduciendo que sta es una medida de los mdicos que persiguen causar prdidas al pas.
Aadi que ellas no estaban ac para meter miedo a la poblacin con esas cuarentenas, asegurando que la peste va a pasar, aunque muchos hermanos padezcan de mal de cuerpo y el ataque sea severo, muchos vamos a resistir. (Sic) Suponemos que este es el origen de la segunda palabra utilizada por S.E. (resistir).
Con semejantes discernimientos sobre esta peste que nos asola, slo nos cabe rogar que la tercera ola de administracin masista nos agarre confesados, ya que su virulencia se va mostrando mucho ms inmisericorde que el coronavirus que, al final, slo nos depara la muerte, en cambio la masista nos ofrece lo mismo, pero totalmente expoliados.
Sobre llovido mojado, el rgimen que debe su quinceaera y perniciosa existencia a los bloqueos salvajes e inhumanos, de ciudades y carreteras, comienza a tomar su propia medicina, desde que su inventor yace en una clnica cochabambina bloqueado y, al igual que todos, vctima de un virus que lo emula y mortifica con la nica alegra de saber que sus proslitos, fieles a sus enseanzas, como los transportistas y trabajadores de la salud, no han querido quedar indiferentes a su jefazo y han declarado sendos paros y bloqueos en medio de esta pandemia, con la esperanza que sus medidas nos aceleren la Muerte.
En el caso del transporte, es fcil suponer que sus justas reivindicaciones no solo apuntan al diferimiento de sus obligaciones bancarias, sino llegar hasta la condonacin misma de stas, aunque ello conlleve la crisis del sistema bancario y, referente a los trabajadores de salud, ellos piden la suspensinde las elecciones subnacionales, solicitud impertinente que se antepone a los fondos ya dispuestos.
Los nicos bolivianos que han decidido no bloquear y permanecer fieles a su fuente de trabajo son los cocaleros, que saben que su producto alucingeno puede contribuir a paliar la depresin y tristeza que ocasiona esta peste empero, todo ello debe ser obligatoriamente decodificado, por tratarse de dislates pandmicos.