Viernes 06 de marzo 2026

Droga, Fidel y revolución



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A fines de febrero de 1956, cuando Fidel Castro lleg a la Sierra Maestra, esa regin era para Cuba lo que ahora es el Chapare para Bolivia: un nido de narcotraficantes.

No solo era el reino de la marihuana, sino la cueva de las ratas de la mafia norteamericana, como Lucky Luciano, Anastasia, Santos Trafficante, Meyer Lansky, las familias Gambino y Colombo, segn dice Juan F. Benemelis en su ensayo El crtel de la Habana.

La decisin de Castro de instalarse en esa regin estaba inspirada en razones de estrategia militar pero, sobre todo, en razones financieras. Sin los ingresos de la droga quiz Castro no hubiera entrado triunfante en La Habana, adonde lleg acompaado por los narcotraficantes Crescencio Prez y Edecio Hernnez, segn dice el bloquero Luis Dener y lo confirma Benemelis.

Y en julio de 1957, Ral Chibs, del Frente Cvico Revolucionario antibatista, denunci en el hotel Sands de Miami Beach que Castro estaba alentando las plantaciones de cannabis en la Sierra Maestra porque la marihuana excita la combatividad de las gentes, adems que la venta de la droga permite contar con recursos para la revolucin.

Esta antigua relacin de dependencia mutua entre revolucin y drogas llev a que el comandante cannabis, como llama a Castro el bloguero Dener, propusiera a Hugo Chvez, Daniel Ortega y Evo Morales en los aos 90 usar nuestra propia bomba atmica contra el imperio, aludiendo a la cocana.

Cuando el presidente colombiano Ivn Duque habla de la transnacional del crimen organizado est aludiendo al vnculo que tienen los gobiernos del socialismo del siglo XXI con las actividades ilegales, comenzando por el narcotrfico. La pasta de coca que el cocalero Morales le enviaba a Chvez, como este ltimo lo revel en enero de 2008 ante la asamblea nacional venezolana, era un presente personal que viajaba desde Bolivia en los aviones militares que llevaban la cocana del Chapare a Venezuela, segn el relato de Leonardo Coutinho.

La moral revolucionaria es, como se puede observar, muy flexible. El fin justifica los medios, dicen los comandantes.

La relacin de las drogas con las guerras y las revoluciones ha sido muy frecuente en la historia.

Ahora, el cocalero Morales admite que el plan de su partido para recuperar la democracia en Bolivia fue elaborado en Cuba. Por la manera cmo ha sido diseado el plan y es ejecutado, se observa que quiz los revolucionarios han quedado demasiado excitados y que necesitan un tratamiento apto para casos de sobredosis.

Siglo21bolivia.com