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Un perverso plan de venganza est aplicando la justicia obediente del MAS para castigar a quienes osaron reemplazar al cocalero Morales cuando haba huido con su vice y sus ministros se haban refugiado en embajadas.
Cuantas menos esperanzas tiene el cocalero de volver a la presidencia, ni ahora ni en 2025, ms perversa es la represin, que avanza sobre civiles y militares sin freno.
Esta represin ser recordada porque por primera vez en la historia del pas, y de Amrica latina, los agentes de la venganza llegaron a secuestrar a nios y nias para obligarles a decir dnde estaban sus parientes.
Nunca, ni siquiera en las dictaduras de Garca Meza ni de Banzer, se haba llegado a este extremo. Los nios no fueron incluidos en las redadas. Es el aporte de Quintana, un exoficial del ejrcito. Ni siquiera Luis Arce Gmez, que lleg a extremos de perversin, se atrevi a violar los derechos de los nios.
El problema mayor que tiene este plan es que, de veras, no hay posibilidades de que el cocalero retorne a la presidencia. Cuando huy el 11 de noviembre de 2019 estaba cortando, para siempre, una dictadura que l hubiera deseado que durase como las de Vladimir Putn o Xi Jimping: hasta 2035, por lo menos.
Pero su cobarda pudo ms que su clculo poltico y que las recomendaciones que le llegaban del eje de las autocracias, como ha definido Joe Biden la semana pasada al grupo que hasta hace poco era llamado la transnacional del crimen organizado y antes era conocido como el socialismo del siglo XXI.
Esas recomendaciones le decan que deba mantenerse en el cargo sin importar cmo. Si era preciso desobedecer un referndum, haba que hacerlo por el bien del eje. Si haba que acomodar los resultados electorales, haba que hacerlo para garantizar el continuismo.
Ahora, por lo tanto, el plan de agota en un enfermizo afn de venganza. Castigar a la seora Jeanine ez, cuyo nico pecado fue aceptar una sucesin constitucional que le ofreca el parlamento dominado por el MAS, es el mayor logro de esta plan de venganza. Ella os ocupar la silla que el cocalero hubiera querido tener durante dcadas.
Y se sabe cmo fueron planificados los hechos de Senkata y Sacaba, con detalle del calibre de las balas, y el sentido que llevaban. El castigo a los militares es el ms abusivo que se conozca en la agitada historia boliviana.
Pero lo que no les cuece a los que manejan este plan de venganza es que el cocalero no podr recuperar la presidencia. Si el TSE cumple la orden de la ley 1266, del 24 de noviembre de 2019, aprobada por el parlamento masista y promulgada por la seora z, deber corregir el padrn electoral repleto de trampas. Y en ese caso, el cocalero, de veras, jams volver a la presidencia. No importa cunta saa y cuanto sadismo apliquen en la venganza. Nunca ms.
Siglo21bolivia.com