Viernes 13 de febrero 2026

En el Tren de la Vergüenza



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En un pas Mediterrneo, y tan poco vertebrado vialmente, como Bolivia, resulta inconcebible que un sector como el del servicio internacional de carga pesada se oponga a la reactivacin del ferrocarril Arica-La Paz, porque considera que este centenario medio de transporte atenta contra su fuente de empleo, que consiste en una poderosa y millonaria flota de camiones de ltima generacin, donde la propiedad de slo uno de esos vehculos est muy lejos de pertenecer a un simple autobusero y menos a un autntico militante del Socialismo del Siglo XXI, cuya hambre de expropiar la riqueza, a guisa de redistribuirla, es proverbial.

Recordemos que ese tramo ferroviario fue construido por el gobierno de Chile, como una suerte de soborno consuelo, por la usurpacin territorial y martima que nos infringieron, segn lo establecido en el leonino Tratado de 20 de octubre de 1904 y en la Convencin sobre la Construccin y Explotacin de dicha va frrea de 27 de junio de 1905. Si bien es cierto que tal acto de barbarie signific nuestro injusto enclaustramiento, no es menos cierto que esa va fue una precaria salida al Pacfico, que aminor nuestra asfixia.

Sin embargo, mientras los pases del primer mundo o el mundo desarrollado, mantienen su sistema ferroviario como una base fundamental de su economa, la impronta de una industria automotriz emergente oblig a los subdesarrollados aelegir la construccin de carreteras, en lugar de las vas frreas, bajo el sagaz argumento de que ella impulsaba la creacin de mltiples industrias: como llantas, bateras, bujas, etc., cosa que no impulsa el ferrocarril. Venezuela es un ejemplo palpable de esta poltica, al ser uno de los pases ms ricos del continente y no contar con lneas frreas de importancia.

Fue ah donde se inici la obra de la carretera a Tambo Quemado, postergando el ferrocarril que parta desde la misma plaza Antofagasta de La Paz (hoy terminal de Buses). Para dicha empresa se levantaron los rieles que unan a la capital con El Alto, y sobre ese mismo tramo se construy la autopista actual. Quien haya viajado al Cusco, convendr que ambos servicios podan haber sido mantenidos, no slo para el transporte de carga, sino para el de pasajeros y para el turismo.

Ahora bien, esta empresa que fue capitalizada, ahora est en manos nuevamente de sbditos extranjeros, entre los que figura un sbdito venezolano que, sin ser tan Gil, pareciera ser el mayor accionista de esta lnea. Es aqu donde se plantea el gran inconveniente para el gobierno socialista,de defender los recursos del Estado y acordar con los mismos transportistas la creacin de una empresa que se haga cargo de la administracin de esa ferrova que tanto los perjudica, y no as la lnea oriental que une Santa Cruz con Corumb-Brasil.

Entretanto, no dejamos de observar la curiosa coincidencia existente entre la reiniciacin de operaciones del ferrocarril Arica - La Paz, con el inicio de las charlas que el gobierno sostiene con el agresor transandino, es de esperar que stas no desemboquen, como de costumbre, en el tren de la vergenza.