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Recuerdo una experiencia -un mal momento que pas hace mucho tiempo ya, en la poca republicana- cuando, habiendo sido convocado a una gran reunin en un Ministerio del Estado en la ciudad de La Paz, un funcionario pblico, en respuesta a un planteamiento mo, me espet delante de los platinados de Harvard, Cambridge, etc.: Eso sera una cacera de brujas!. Por supuesto que rechac aquello y expliqu, por qu no era as, sabiendo adems que una cacera de brujas o caza de brujas, es la expresin que se usa metafricamente para referirse a la persecucin de un enemigo percibido (habitualmente un grupo social no conformista) de forma extremadamente sesgada e independiente de la inocencia o culpabilidad real (Wikipedia.org).
Para que se entienda el motivo de lo dicho anteriormente, traigo a colacin un suceso reciente en la ciudad de El Alto, Departamento de La Paz, donde la Aduana Nacional realiz un megaoperativo anti contrabando por el cual 100 militares, 100 efectivos aduaneros, 90 policas y 8 fiscales decomisaron 1.500 fardos de ropa usada que era comercializada en la feria 16 de Julio de El Alto, asestando un golpe econmico de 1,5 millones de bolivianos a los dueos de esa mercadera, operacin que, sin embargo, fue resistida por los comerciantes afectados quienes reaccionaron violentamente, hasta intentar el secuestro de dos fiscales (Aduana incauta Bs 1,5 millones en ropa usada; Mypes destacan accin, EL DEBER, 26.05.2021).
No es la primera vez que nuestra Aduana Nacional -tan criticada por todo y nada, y tan pocas veces valorada en sus aciertos, como el caso referido- es agredida por quienes operan al margen de la ley, lo que resulta lamentable, tratndose de una entidad operativa del Estado que solo hace su trabajo. La Aduana no es algo abstracto, sino, una realidad concreta de seres humanos que tienen familia y que deben sufrir las consecuencias de ir contra la delincuencia; viendo tanto reclamo al respecto no se entiende que el contrabando es una actividad al margen de la ley, por tanto, un delito, y que quien incurre en l, un delincuente?
El problema es que los contrabandistas utilizan a la gente necesitada que, sin opciones de trabajo, comercializa su mercadera mal habida y -a sus ojos- los contrabandistas pasan a ser los buenos; la Aduana y las fuerzas del orden, los malos y, entonces, no reparan en agredir a la autoridad.
Siempre se ha criticado la falta de voluntad poltica para enfrentar el contrabando; sin embargo, los reiterados golpes que viene dando la Aduana contra dicha actividad y particularmente el reciente operativo con 17 allanamientos, podran empezar a hacer cambiar tal percepcin, al mostrar su determinacin y valenta para afectar al mismsimo centro neurlgico del contrabando en el pas.
Hay que destacar tambin el muy pertinente respaldo del Ejrcito y de la Polica en los operativos, en funcin de las reacciones violentas de los contrabandistas y comerciantes, como ocurri en dicho operativo con el comiso de nueve camiones y buses que debieron salir en quinta al ser agredidos con armas, petardos y piedras. No hay que dejar sola a la Aduana en la difcil pero urgente tarea de combatir el contrabando que tanto dao causa, como la ropa usada que no puede importarse legalmente al pas, ni tampoco comercializarse, por existir Decretos que lo prohben.
Lo triste del caso es que, sabiendo que esa ropa es contrabandeada y sin certificacin sanitaria, ignorando que podra haber sido rescatada de muertos y enfermos de los hospitales, en el pas de origen, la compran no solo los pobres sino tambin gente bien, solo para andar fashion
Volviendo ahora al primer prrafo, la reunin que mencion era para ver cmo combatir el contrabando, ante lo cual propuse realizar una campaa de concienciacin ciudadana para denunciar al contrabandista a cambio de una recompensa. Fue ah que el funcionario dijo que eso acabara en una cacera de brujas! Entonces le correg: De brujas, no, de contrabandistas.
(*)Economista y Magster en Comercio Internacional