Martes 24 de febrero 2026

Runasur, nuevo rostro



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Desde aquel 1978, cuando el general Banzer resolvi convocar a elecciones generales, dictando una amnista poltica general e irrestricta, hasta el ao 1982, cuando se entreg el gobierno a la UDP que gano las elecciones de 1980, Bolivia haba vivido un proceso poltico dramtico, que cost vidas y sufrimiento social. La recuperacin de la democracia fue producto del acuerdo poltico ms importante del siglo XX, cuando el MNRI de Siles Suazo, el PCB con Humberto Ramrez y Ramiro Barrenechea, el MIR con Jaime Paz Zamora, Oscar Eid y Antonio Aranbar, lograron un acuerdo programtico que rompiera el ciclo militar iniciado en 1964.

La conformacin de la UDP no hubiera sido posible si cada uno de los partidos no estaba dispuesto a sacrificar parte de su ideario poltico y programtico, buscando el fin superior que era derrotar el ciclo militar dictatorial. Esto demuestra que cuando las condiciones exigen renuncias que se pueden hacer para lograr alcanzar el objetivo deseado, los dirigentes tienen que estar a la altura de esas condiciones.

En 1982 se logr aquello. Ahora el 2021 se puede volver a recrear la Unidad Democrtica que exige la hora, y vencer al instrumento creado por el narcotrfico, que acta bajo el teln del encubrimiento para ocultar sus actividades ilegales, que se disfraza de instrumento poltico y que desconoce y atropella la ley y el orden social?
No es este, otra vez, el fin superior que demanda la lucha por la democracia?

Bolivia est atrapada desde el 2005 en una trampa encubierta bajo las formalidades de una democracia que en realidad es una dictadura establecida, ya no por militares, sino por delincuentes organizados por el narcotrfico, que usan las elecciones y el voto para vestirse de democracia, de la cual, apenas asumen el gobierno abjuran y destrozan.

El crimen organizado tiene un alcance transnacional. Viene expandindose con absoluta impunidad, desestabilizando gobiernos democrticos. Su centro de gravedad y de consistencia poltica est en Cuba, alimentada y sostenida por el petrleo venezolano, que dio origen al castro-chavismo, como eje central de lo que luego sera el Foro de Sao Paulo, constituido por: Brasil, Argentina, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, cuyo ideario "poltico" est conformado por un discurso anticapitalista y antiimperialista, que usan para atraer a organizaciones indigenistas, que instrumentalizan como escudos sociales desde los cuales se imparte la educacin de la supremaca racial, herramienta que sirve para la descalificacin social, la apropiacin econmica y la destruccin del Estado de Derecho.

Tal es la dimensin que tiene y sostiene a esta nueva forma de establecer y consolidar la dictadura en la regin. Es difcil comprender lo que est en desarrollo si previamente no tenemos en cuenta esto. No estamos confrontado con Evo Morales y su instrumento poltico, sino con un Cartel transnacional que tiene recursos suficientes para desestabilizar sociedades como la chilena y ahora la peruana, procesos que vienen sucedindose con fuerza y aceleracin.

Recuperar la democracia, ahora, no es tarea de un solo partido o actor poltico, es tarea de todos, en el mbito nacional y de todos, tambin, en el mbito regional. La ltima reunin sostenida en la Argentina, con presencia de delegaciones: cubana, venezolana y brasilera, donde estuvieron presentes Evo Morales y Rafael Correa, que decidieron rebautizar el Foro de Sao Paulo con el nombre de RUNASUR, plantea al mundo democrtico la urgencia de tomar medidas para frenar en seco este proyecto de transnacionalizacin reforzada del narcotrfico.

Nunca antes, como ahora, la regin y Bolivia, estn al borde de perder su libertad, como la perdieron ya Cuba, Venezuela y Nicaragua, en Bolivia se desata un conjunto de leyes que otorgan al rgano Ejecutivo la potestad de acusar, perseguir y criminalizar a la sociedad, en Chile se viene desarrollando el debate de una "nueva constitucin" y en el Per se ha planteado lo mismo, porque necesitan establecer los Estados Plurinacionales donde eliminan la alternancia en el gobierno y asumen el control centralizado de la economa y la sociedad. Es, no cabe duda, la extensin del modelo cubano en toda su expresin.

La responsabilidad de los actores polticos nacionales y regionales est en juego.