Domingo 01 de marzo 2026

Cortinas mentales



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La guerra fra dej muchos cerebros congelados, pero el ms peligroso de todos ha resultado el de Vladimir Putn, empeado en una guerra anacrnica que pone en riesgo a todo el mundo.

No ha entendido este funcionario de la tenebrosa KGB que la URSS se disolvi sin ayuda de nadie, slo como consecuencia del fracaso del comunismo, y no podr resucitar, porque los pases que fueron sus satlites se han independizado y han optado por la democracia.

La tercera guerra mundial no ha comenzado a pesar de todo el empeo de este desquiciado, pero la invasin del territorio ucranio, y las imgenes que asombran e indignan a todo el mundo, confirman que esta es una guerra del siglo XXI.

Escuelas bombardeadas, el uso de bombas de racimo contra la poblacin civil, la detencin violenta de los rusos que se oponen a la guerra y la valerosa defensa que hacen los ucranios, que llegan a todo el mundo alinstante, han puesto a todos los habitantes del planeta en contra del abusivo invasor.

La cortina de hierro que levant Stalin contaba con la ventaja de que no exista un sistema universal de comunicacin, como es ahora Internet, y l poda mantener a los rusos ignorantes de lo que pasaba en el resto del mundo.

Esta vez, los invasores rusos comenzaron por cortar el servicio de Internet en Ucrania, pero felizmente el empresario Elon Musk restableci el servicio a las pocas horas usando una tecnologa que quiz sea el prximo paso de esta revolucin de la informtica.

Lo que ni Musk puede resolver es el bloqueo mental de algunas personas, de esas que no tienen el cerebro congelado sino bloqueado por su propia voluntad, como el cocalero Morales y su canciller, Diego Pary, dejado como herencia al presidente Luis Arce.

No es una cortina de hierro, son cortinas mentales que se han instalado en algunas personas, cortinas sostenidas por la ignorancia.

En el caso boliviano se ha llegado al absurdo de que el presidente Arce ordene condenar la invasin rusa en la ONU pero el cocalero ordene a mismo personaje, Pary, hacer lo contrario en la votacin.

Este embajador bipolar que comete esa aberracin insulta a quienes le critican y no se refrena ni siquiera ante quienes comparan la invasin rusa con la chilena de 1879 obre el litoral boliviano. Y les llama vendepatrias, palabra que no debera pronunciar, si tuviera un poquito de criterio.

Siglo21bolivia.com