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Como si del colofn de una tragicomedia se tratara, este pasado 7 de diciembre, la opinin pblica peruana fue sorprendida por un mensaje presidencial, en el que se ordenaba el cierre del Congreso de la Nacin, y la instalacin de un gobierno de emergencia siguiendo, a pie puntillas, el mismo paso que diera hace veinte aos su preso estrella, el expresidente Alberto Fujimori, paso que le cost el fin de su largo mandato constitucional y su presidio hasta nuestros das.
Sin embargo, ambas realidades, aunque parecidas, son muy diferentes, ya que el presidente Fujimori cuenta todava con una considerable popularidad, gracias a esa victoria en la guerra contra el terrorismo de Sendero Luminoso, que le cost al Per, entre los aos 1980 y 2000, cerca de setenta mil muertos. El fruto de esa proeza fue adquirido por su hija Keiko, quin representa actualmente al 48% del electorado peruano y mantiene una considerable fuerza parlamentaria.
Asimismo, la diferencia abismal entre ambos acontecimientos polticos radica en la incuestionable valenta del Samuri peruano, para enfrentar estos hechos, cosa que lamentablemente no se dio en el caso de Castillo, cuyo ex primer ministro, Guido Bellido asegur, que el depuesto mandatario "no recuerda" haber ledo el mensaje a la nacin en el que orden el cierre del Congreso, e insinu que pudo haber sido drogado para hacerlo, indicando que no duda en calificar el mensaje ledo por Castillo, como un golpe de Estado, por lo que deseara saber quin lo escribi. Por la droga, que pudo tratarse de cocana, y por lo del golpe de Estado, sera bueno aclarar que cualquier injerencia boliviana, es mera coincidencia.
Debido al mal manejo econmico; los escndalos de corrupcin; los obscenos fraudes electorales organizados desde el poder, como en Ecuador y Bolivia; etc., los partidos del Foro de Sao Paulo han ido perdiendo espacio y, como lo sucedido en el Per, la justicia argentina acaba de condenar a la vicepresidenta Cristina Kirchner a seis aos de prisin y la inhabilitacin perpetua de ejercer cualquier funcin pblica, ello contribuir al fortalecimiento de la cordura y al deseo de acabar con el crimen organizado, encarnado en el Foro de Sao Paulo; en el Socialismo del Siglo XXI; en el Grupo de Puebla y otras entelequias an vigentes, que nacen con otro discurso: la toma de todas las instituciones del Estado, no slo del poder ejecutivo, a travs de la legitimidad que les da el fraude en las urnas.
Ahora bien, el fin de estas estructuras no ser nada pacfico y su furia, como sus pataleos de ahogado, se harn sentir en vastas zonas del territorio nacional, especialmente en el Oriente, donde sus quemas, avasallamientos y abusos de toda ndole, encontrarn una seria resistencia civil a sus tropelas.
Entretanto, esperamos que Manuel Lpez Obrador, actual presidente de Mxico y capitoste de esos organismos agonizantes, instruya a sus embajadores a instalar sus residencias colindantes a las de los gobernantes cmplices de la regin, a fin de facilitar su huida y evitar el envo de costosos vuelos oficiales, como el que se dio en noviembre de 2019, y ltimamente, cuando cay el Sombrero Luminoso.