Martes 10 de febrero 2026

El Estado se hace rico mientras el pueblo se empobrece

Jaime Dunn: El gobierno está chocho y feliz con la crisis de la gente



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La eliminación de subvenciones a los hidrocarburos no fue un sacrificio compartido para salvar al país, sino un negocio redondo para el "Estado corrupto". El analista Jaime Dunn denunció que, mientras la gente paga el costo del ajuste, el Gobierno ya ahorró 2.000 millones de dólares y, además, ahora recauda más impuestos.

Dunn reveló a la red Erbol que el Ejecutivo de Rodrigo Paz se encuentra "chocho y feliz" porque el ajuste solo lo siente la población en su bolsillo. Según el experto, es urgente iniciar un proceso para "desmontar" al Estado y que sea el aparato público el que finalmente sufra las consecuencias de la crisis.

La receta del analista financiero es un misil directo contra el gasto político, sugiriendo como primera medida reducir la planilla estatal en un 30%. Esta acción devolvería de inmediato al país unos 2.200 millones de dólares que hoy se desperdician en sostener a una burocracia ineficiente y masiva.

Para Dunn, los políticos actuales no cumplen con estas medidas de reducción estructural porque simplemente "son parte del sistema". Prefieren mantener intacto el financiamiento a empresas públicas que no son rentables, lo cual le cuesta a todos los bolivianos otros 800 millones de dólares anuales.

El plan de desmantelamiento también exige cortar la inversión pública no productiva, lo que recuperaría otros 800 millones de dólares. El analista asegura que el Gobierno prefiere seguir gastando en obras sin retorno antes que aliviar la presión económica que asfixia a las familias y al sector privado.

Asimismo, Dunn arremetió contra los "gastos superfluos" que suman 270 millones de dólares en lujos estatales. Exigió el fin de los presupuestos destinados a cócteles, viajes, autos oficiales y alquileres de lujo, dinero que sale directamente del sacrificio de quienes hoy enfrentan precios altos y escasez.

Finalmente, el analista financiero advirtió que el Estado debe cargarse al hombro el sufrimiento de las medidas anticrisis. Mientras no se reduzcan los insumos y servicios del Estado, la factura de la mala administración seguirá recayendo injustamente sobre los hombros del pueblo que ya no tiene margen de ahorro.

El Dato de Cierre: El Estado no solo dejó de gastar en subvenciones, sino que aumentó su presión fiscal, convirtiendo la crisis en su principal fuente de financiamiento a costa del hambre ciudadano.


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