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- 2026-03-03
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El sindicato de Transporte Libre de La Paz ha tomado una decisión drástica que fractura el sistema de pagos en la sede de Gobierno: sus afiliados tienen prohibido recibir billetes de la Serie B, sin importar su denominación. El ejecutivo del sector, Limber Tancara, instruyó a los choferes cobrar exclusivamente en monedas sencillas para evitar ser víctimas de la estafa masiva derivada del siniestro del Hércules FAB-81.
Esta determinación, analizada bajo la lupa de La Mesa de Análisis, es una respuesta de supervivencia ante la "trampa" del Banco Central de Bolivia (BCB). Al no poder verificar la legalidad de cada pieza mediante aplicaciones móviles mientras conducen, los transportistas han optado por invalidar de facto toda la serie, adelantándose a la pérdida económica que significaría que un banco les confisque el dinero.
La operatividad del transporte público paceño no permite pausas para el peritaje monetario. Tancara advirtió que intentar revisar los códigos de serie en medio del tráfico de la Ceja o el centro paceño no solo es inviable, sino que podría provocar trancaderas masivas o incluso accidentes de tránsito, poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros y peatones.
Desde la otra acera, el BCB insiste en que la gran mayoría de la Serie B es válida y pide a la población "normalizar" su uso. Sin embargo, para el chofer que vive del día a día, la palabra oficial no es garantía suficiente frente a la amenaza de una ventanilla bancaria que perforará su billete de 20 o 50 bolivianos sin devolverle un solo centavo.
Esta "ley de la calle" genera un vacío inmediato de circulante. Al rechazar la Serie B, el transporte —que es el principal dinamizador de la menudencia en la economía— obliga a los usuarios a buscar monedas desesperadamente, lo que provocará una fricción social violenta en las paradas y estaciones de servicio, donde el cambio ya empieza a escasear.
La preocupación de los transportistas es legítima, ya que son el eslabón más expuesto al flujo de los billetes del "Caso Maletas" y del pillaje aéreo. Sin una solución definitiva por parte del Gobierno que garantice el canje automático, el gremio ha decidido que la Serie B es, para fines prácticos, papel mojado en el circuito económico paceño.
En las estaciones de servicio, el pago de carburantes también se verá afectado por esta psicosis colectiva. Los choferes temen que, al cargar diésel o gasolina, el cambio que reciban esté contaminado con las piezas inhabilitadas, lo que creará un efecto dominó de rechazo que podría paralizar otras actividades comerciales de alta rotación.
La "burocracia" denunciada por el propio presidente del BCB se ha convertido en el peor enemigo de la confianza pública. Mientras la aplicación móvil sea la única defensa del ciudadano, el transporte libre mantendrá su veto, exigiendo que sea el Estado y no el trabajador quien asuma el riesgo de la estafa monetaria que hoy circula impunemente.
Analistas advierten que esta medida podría extenderse a otros sectores como los gremiales y mercados populares, donde la verificación digital es casi inexistente. Si la Serie B deja de ser aceptada por los choferes, perderá su poder cancelatorio en la práctica, forzando al Gobierno a tomar medidas de emergencia para evitar un estallido por falta de circulante.
Para cerrar, la desobediencia del transporte paceño es el primer síntoma de un sistema monetario herido por la desconfianza y la falta de soluciones técnicas reales. El Dato de Cierre: Se estima que el transporte libre de La Paz mueve diariamente más de 1.5 millones de bolivianos en billetes de baja denominación, flujo que hoy queda bloqueado para la Serie B.