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- 2026-03-19
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El actual comandante de la Policía, general Mirko Sokol, confirmó un giro radical en la institución al declarar que existe un interés real por investigar a su antecesor, Jhonny Aguilera. Sokol aseguró que no habrá blindaje corporativo si se hallan los elementos necesarios.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, esta declaración rompe el histórico pacto de silencio verde olivo y expone a Aguilera como el primer sacrificable de la cúpula. Sokol busca limpiar la imagen institucional entregando a quien fuera el hombre fuerte del Ministerio de Gobierno.
Aguilera, quien manejó los hilos de la seguridad nacional, enfrenta acusaciones graves por un presunto montaje en el caso terrorismo. Además, se le cuestiona por la supuesta red de protección que permitió la libre operación de estructuras criminales extranjeras.
La sombra de Sebastián Marset es el detonante de esta cacería interna que promete revelar nombres de jefes policiales. Sokol fue enfático: "Ellos van a pagar por todo lo que han hecho", refiriéndose a quienes protegieron al uruguayo.
Desde la otra acera, sectores afines al excomandante sugieren que esta apertura responde a una purga política interna. Argumentan que se busca desmantelar la estructura de inteligencia que operó con mano de hierro durante las crisis pasadas.
Sokol reiteró que para que el peso de la ley caiga sobre los responsables, se requiere de un expediente "sólido y consistente". No permitirán que errores procesales dejen en libertad a quienes pisotearon la normativa durante tanto tiempo.
El interés de la actual gestión se centra en identificar a los grupos policiales que brindaron logística a cargamentos ilícitos. El Comandante prometió difundir las identidades reales de los funcionarios que traicionaron el uniforme por dinero.
La investigación también pondrá bajo la lupa el manejo de los carburantes y recursos destinados a operativos especiales. Se sospecha que hubo un desvío sistemático de fondos para financiar operaciones de seguimiento a rivales políticos.
Sokol insiste en que el país no puede permitir más impunidad ante "semejantes atrocidades". La orden es clara: ejecutar todas las acciones legales necesarias para que los responsables de la crisis institucional rindan cuentas.
Este movimiento marca el fin de la era de la intocabilidad de los jefes en la Policía Boliviana. El mensaje de Sokol es un disparo directo al corazón de la antigua estructura de poder que hoy se ve acorralada por su propio pasado.
El Dato de Cierre: Jhonny Aguilera es el primer excomandante de la última década que pierde el respaldo público de su sucesor directo en medio de una crisis por sustancias controladas.