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- 2026-03-19
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Un contingente de la fuerza anticrimen logró penetrar este jueves en el que se presume era el centro de operaciones principal de Sebastián Marset. El predio, ubicado en el municipio de Portachuelo, contaba con una infraestructura de guerra: un hangar, una pista clandestina y caletas de almacenamiento masivo.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, el hallazgo de estas instalaciones no es un golpe de suerte, sino la confirmación de un Estado paralelo. Marset no se escondía en el monte; operaba un aeropuerto privado con logística de alto nivel a vista y paciencia de un control territorial que hoy queda en entredicho.
La sofisticación de las caletas subterráneas ha dejado fríos a los investigadores. Se detectó una fosa de 6 metros de largo y 2 de profundidad, diseñada con ingeniería civil para ocultar al menos tres toneladas de sustancias controladas o armamento pesado sin ser detectadas desde el aire.
El inspector de la Policía, Lionel Valenzuela, confirmó que el acceso al inmueble es de extrema dificultad, lo que garantizaba al uruguayo un tiempo de reacción vital ante cualquier incursión. El cuartel funcionaba como una base logística donde operaban de forma permanente al menos 12 personas.
Durante el operativo, siete implicados fueron aprehendidos en flagrancia, mientras el resto de la estructura criminal logró replegarse hacia las zonas aledañas. La Policía ha procedido al secuestro de diversos objetos que serán sometidos a peritaje técnico para rastrear los nexos internacionales.

Desde la otra acera, la existencia de una pista de aterrizaje propia en una zona supuestamente vigilada reabre las dudas sobre la complicidad institucional. No se construye un hangar de esas dimensiones sin que el movimiento de aeronaves genere una alerta en los radares del Estado.
El predio de Portachuelo servía como el cerebro financiero y operativo donde se tomaban decisiones sobre los embarques que salían del país. Las caletas no solo servían para el acopio, sino como bóvedas de seguridad para el flujo de dinero en efectivo que movía la organización.
La fiscalía ha iniciado la cuantificación de los bienes e inmuebles que forman parte de este santuario delictivo. Se sospecha que este cuartel general era el punto de conexión entre las rutas del oriente boliviano y los mercados internacionales de exportación ilícita.
Este hallazgo deja al descubierto que la estructura de Marset en Bolivia era mucho más que una red de protección; era una corporación logística militarizada. La presencia de hangares operativos confirma que el prófugo tenía el control total de los cielos cruceños para sus fines.
La intervención en Portachuelo es el mensaje más claro de que el blindaje del uruguayo está fracturado pero no destruido. El reto ahora es identificar quiénes permitieron que un aeródromo criminal operara con tal nivel de descaro en el corazón productivo de Santa Cruz.
El Dato de Cierre: Las caletas halladas en Portachuelo tienen la capacidad de almacenamiento más grande detectada en un centro operativo privado en lo que va de la década.