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- 2026-03-20
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En un intento por demostrar control tras el escándalo internacional de la DEA, el Gobierno y la Policía presentaron hoy avances en el caso Marset que revelan la magnitud de la infraestructura criminal que operaba en Santa Cruz. Más allá del arresto de una familia por el robo de enseres domésticos, el hallazgo de un búnker subterráneo en un hangar ha dejado al descubierto que el departamento funcionaba como un centro logístico de exportación masiva.
Este depósito, con una profundidad de dos metros y capacidad para almacenar tres toneladas, se sitúa, bajo la lupa de La Mesa de Análisis, como la prueba reina de que la organización no solo se escondía, sino que procesaba y acopiaba volúmenes industriales de mercancía. ¿Cómo pudo construirse y operar un centro de esta envergadura sin que las autoridades de aeronáutica o inteligencia notaran el movimiento constante de sustancias controladas?
La intervención policial en el hangar también permitió el secuestro de uniformes tácticos color beige, de características militares, utilizados presuntamente por el anillo de seguridad de Sebastián Marset. Este detalle confirma que el prófugo contaba con un brazo armado con capacidad de fuego y entrenamiento, operando bajo la fachada de personal de seguridad privada en instalaciones de aviación civil.
Desde la otra acera, el anuncio de la recuperación de un televisor de 84 pulgadas y garrafas sustraídas de la vivienda de Marset ha sido recibido con escepticismo. Mientras la justicia internacional desglosa redes de poder político y militar, la policía local dedica esfuerzos mediáticos a perseguir a delincuentes comunes que saquearon la casa del capo tras su huida del país.
La captura de cinco sujetos, entre ellos tres ciudadanos colombianos, ratifica la naturaleza transnacional de la red que operaba en territorio cruceño. Estos individuos no cumplían tareas menores; según el reporte oficial, formaban parte del engranaje operativo encargado de la custodia y despacho de las cargas ilícitas. El uso de placas de vehículos paraguayas y bolivianas refuerza la tesis de un corredor fronterizo sin ley.
El viceministro Hernán Paredes aseguró que se está "desmantelando una estructura que tomó presa a Bolivia", pero el hallazgo del hangar sugiere que el búnker estuvo operativo durante años bajo las narices de la interdicción. La pregunta que queda en el aire de la Mesa de Redacción es cuántas toneladas de sustancias controladas salieron de ese hangar antes de que las autoridades decidieran finalmente ingresar al lugar.
La presencia de radios de comunicación y placas de diferentes nacionalidades confirma que Santa Cruz era la base de operaciones principal de una estructura que no conocía fronteras. Marset no era un visitante; era el dueño de una plataforma logística que integraba personal extranjero y equipo militarizado para garantizar que sus envíos prohibidos llegaran a destino sin contratiempos.
A pesar de los discursos oficiales, la realidad técnica muestra que la organización había "militarizado" sus puestos de control privados. Los uniformes hallados no son simples disfraces; representan la suplantación de la autoridad estatal por parte de una red criminal que operaba con total impunidad en hangares estratégicos del oriente boliviano.
El desmantelamiento de este centro operativo es solo la superficie de una estructura mucho más profunda. Si bien la Policía celebra la desarticulación "militar y orgánica", el hecho de que Marset siga prófugo y que sus búnkeres sigan apareciendo meses después de su fuga, evidencia una reacción estatal que siempre llega tarde al lugar de los hechos.
Finalmente, la cooperación entre medios, población y autoridades que pide el Gobierno solo será efectiva cuando la transparencia sea total. Bolivia ha dejado de ser un país de tránsito para convertirse en el centro de acopio predilecto de las mafias regionales, donde los hangares de lujo esconden búnkeres capaces de mover toneladas de la mercancía que hoy tiene al país bajo la mirada del mundo.
El Dato de Cierre: El búnker subterráneo hallado en el hangar tiene capacidad para ocultar simultáneamente más de 3.000 paquetes de sustancias controladas, lo que equivale a la carga completa de tres avionetas de transporte ligero preparadas para vuelos internacionales.