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- 2026-04-22
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El teniente Marvin Manzaneda ha dinamitado la estructura jerárquica de la institución tras admitir que omitió informes deliberadamente sobre el arribo de 32 maletas sospechosas desde Estados Unidos. Su justificación es una bofetada al alto mando: no confía en sus superiores por presuntos vínculos con las mafias.
Esta confesión, que ahora está bajo la lupa de La Mesa de Análisis, revela que el subalterno prefirió romper la cadena de mando antes que entregar información crítica a quienes considera parte del engranaje de las sustancias controladas. La desconfianza no es gratuita, según el informe filtrado por El Deber.
Manzaneda sostiene que el entorno de sus jefes directos estaba "marcado", citando incluso el secuestro de la suegra del exjefe del GICE-Oriente como evidencia de que las deudas delictivas rodean a la oficialidad. Para el oficial, informar era alertar a los dueños de la carga.
La investigación ha escalado hasta involucrar declaraciones de directores nacionales de la Felcn y de Inteligencia, quienes confirman que la alerta enviada desde Brasil nunca llegó por los conductos oficiales. El hermetismo inicial del Gobierno ahora se enfrenta a una insubordinación justificada por el miedo.
Mientras el Ministerio de Gobierno intenta calificar el hecho como una falta disciplinaria, la realidad apunta a un colapso del sistema de inteligencia. Si los operativos dependen de la "buena voluntad" o la "confianza" personal entre policías, el Estado ha perdido el control de sus fronteras.
El Dato de Cierre: Se estima que el cargamento omitido contenía $us 100 millones, dinero que ingresó al país sin que ninguna autoridad nacional activara los protocolos de captura a tiempo.