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Entre cmaras y camaretazos la semana transcurrida ha sido una de las ms amargas para el seor presidente del Estado Plurinacional, pues la caresta de azcar se torna cada vez mas insoportable y los actos de corrupcin que se suceden a lo interno de su gobierno son ms cnicos y escandalosos, tal el caso de la ex Autoridad de Empresas Oscar Cmara que nos dio a los bolivianos, neoliberales o socialistas, karas o taras, una leccin magistral de cinismo y habilidad en el delicado arte de extorsionar y robar.
Por su parte, la ex ministra de desarrollo productivo; el portavoz y concejal del MAS; y otros dirigentes salidos del vientre mismo de la Pachamama se han revelado como eximios despenseros, apercollando centenares de quintales de azcar, arroz, harina, etc., ante la mirada atnita de un vecindario que, para acceder a una libra de cualquiera de estos vveres, se ve obligado a formar colas kilomtricas desde muy tempranas horas de la madrugada, donde adems son sellados como reos, en campos de concentracin.
Al igual que esos aparatos de televisin de dudosa procedencia y ordinaria factura, este gobierno viene perdiendo la imagen en forma acelerada, gradual y progresiva y, junto con ella, se desvanece tambin la de los amautas, achachilas, incas, curacas, mallkus y otros especmenes que ingresaron al proceso de cambio, con la vorgine tormentosa del etnocentrismo, en una suerte de limpieza racial donde todo lo avanzado por la repblica desde su creacin, hace 185 aos, deba ser destruido y sustituido por nada.
Las primeras vctimas de este avasallamiento fueron las corbatas, prendas de vestir que muy pronto fueron a parar en el cuello de los burcratas de turno, luego esta maquinaria avanz durante cinco aos en la captura del poder total y ambas faces, dentro de una mecnica de judicializacin y odio, van dejando tras de si crceles hacinadas y centenares de hogares desquiciados por la deportacin de sus seres queridos. Entretanto, la gestin econmica fue sacrificada en aras de otras prioridades inanes y es all donde surge el fantasma de la barriga vaca, la nica militante terrorista que hace que el pueblo sienta y escuche con mayor nitidez su realidad.
La protesta de los orureos, causando que el presidente y su squito abandonen los actos oficiales en medio de dinamitazos y airadas voces de condena, nos ha trado a la memoria el desenlace de los acontecimientos en el Cairo, donde concluy el despotismo del Faran y se inici su exilio indefinido. Algo similar ha debido ocurrir en la tierra de Sebastin Pagador, para haber salido de Orinoca a Titicaca, en medio de una fuga desesperada.