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Cuenta la historia, que el ministro de economa de una de las dictaduras pasadas, a tiempo de elaborar el presupuesto general de la nacin, prioriz ostensiblemente los gastos de penitenciaras antes que el de las escuelas. Al ser preguntado por la causa de semejante preferencia seal: Yo ya estuve en la escuela y seguro que no volver a ella, en cambio nunca se sabe cuando uno puede llegar a la crcel.
Esta sabia respuesta del ex dignatario de estado contradice de plano la filosofa de los actuales gobernantes, que prioriza la adquisicin de costosos adminculos de alta tecnologa como: el avin presidencial, el satlite chino y armas rusas de ltima generacin, en lugar de mejorar las condiciones inhumanas, como denigrantes que prevalecen en todos los recintos carcelarios del pas, por si acaso el destino los lleve a habitarlas luego de su circunstancial paso por el poder.
Dicha labor consistira en vaciar las crceles, cumpliendo rigurosamente la misin de stas que consiste en rehabilitar, antes que en castigar nicamente y Ms por el contrario (como estilan decir los burcratas de turno) evitar la aglomeracin mediante la moderacin de las leyes y disposiciones que han sido creadas para enjaular a todo cristiano que no profese el credo masista, ni comulgue con sus intereses.
Al presente slo en Cochabamba, donde la capacidad de su crcel de San Sebastin es de 150 reclusos, existen actualmente ms de 500; algo similar se da en la crcel de Palmasola en Santa Cruz, donde se ha comprobado que 56 internos ocupan una celda de 30 metros cuadrados o sea, medio metro cuadrado por recluso; finalmente, el penal de San Pedro de La Paz construido en 1894, para una cantidad de 300 presos, alberga mas de 1700, con una poblacin suplementaria de nios, ancianos y mujeres, que agravan notoriamente este problema.
Si la liberacin nacional consiste en la reclusin de bolivianos disconformes con el rgimen imperante, ya podemos estar cercando con malla electrificada el permetro de nuestras ciudades, pues como van las cosas, no quedar ni un solo rincn libre en las actuales penitenciaras.
... Ah, Las crceles de antes! Con aoranza recordamos la educacin de primera que se imparta en nuestras crceles de los aos 60,70. All se rehabilitaba realmente a la gente. De la banda de guerrilleros, narcos, terroristas, atracadores, secuestradores y asesinos que ingresaban, salan: ministros, gobernadores, senadores, embajadores y hasta mandatarios.
De ah que clamamos la atencin de las autoridades, a fin de que no ahorren esfuerzos en corregir estas anomalas, por lo menos en atencin a esa vieja sentencia que reza: La crcel es como la casa del jabonero, el que no cae resbala.