Sábado 04 de abril 2026

No hay nada nuevo bajo el sol...



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Subestimar el brote inflacionario en el pas podra derivar en una penosa situacin si no se toma a tiempo decisiones inteligentes, valientes y crebles. La inflacin es el peor impuesto contra los pobres y quienes tienen ingresos fijos. Lo saben los agentes econmicos y por ello toman decisiones en base a sus expectativas. La triste experiencia boliviana de los aos 80 hizo que los trabajadores superaran la ilusin monetaria, de tener que conformarse con aumentos salariales nominales cuando la inflacin corroe su poder adquisitivo.

Es evidente que en Bolivia existe un problema inflacionario por el incremento de la demanda dadas las altas remesas externas; el gasto pblico incrementado; los dineros de la economa subterrnea de la coca y el contrabando; y la recuperacin de la minera e hidrocarburos, frente a una oferta agropecuaria gravemente impactada por El Nio y La Nia, y la inflacin importada. Esta combinacin de sucesos ha derivado en una subida de precios de la canasta familiar haciendo revisar hacia arriba la proyeccin de la inflacin en el pas.

Predecir el futuro no es fcil, sin embargo, cada quien tiene la capacidad de hacer pronsticos sencillos sobre lo que cree que pasar con la economa, por su experiencia pasada (expectativas adaptativas). Pero, cuando el clima poltico y social se enrarece, cuando la incertidumbre aumenta, cuando el GLP y los combustibles o los alimentos escasean y cuando no hay una solucin de fondo al problema, la sicologa se impone y no resulta extrao entonces que las personas tiendan a sobre-reaccionar y a anticiparse a los acontecimientos futuros (expectativas racionales) provocando ms inflacin.

Frente a ello, las medidas monetaristas o la apreciacin del tipo de cambio no son suficientes porque el problema es real, est en los productos bsicos. Un dlar ms barato podra empeorar ms bien la situacin: baja el dlar pero no los precios, los costos de produccin aumentan -suben los salarios, las materias primas, insumos y los no transables- y con ello la competitividad de los exportadores cae, pudindose perder mercados. Los productores temen adems que la baja de los aranceles de importacin y del dlar convierta a Bolivia en un importador, pudiendo perderse empleos.

Nadie desea un escenario donde la gente demande aumentos salariales que lleven a aumentar los costos de produccin para las empresas y que stas se vean en la necesidad de subir los precios de sus productos, pues ello podra derivar en una espiral de incrementos y, por ende, en ms inflacin.

Los precios suben porque la demanda excede a la oferta. Entonces, la respuesta tiene que ser de doble shock: productivo y de confianza. Para ello lo recomendable ser alentar la produccin dando las necesarias garantas a un sacrificado sector productivo y de alto riesgo -el agropecuario- indispensable para solucionar el problema.

Ojala que la preocupacin sirva para un cambio en las polticas pblicas, orientndolas a responder no slo a lo urgente en la coyuntura, sino tambin a lo importante en lo estructural, esto es, convertir a Bolivia en una potencia productiva y exportadora, con soberana alimentaria y con empleos dignos y sostenibles. Slo as se superar la dificultad. (Este artculo es un extracto de la entrevista que me hizo la periodista Roxana L. Villa de Lora G. el ao 2007, cuando la inflacin fue del 11,7%.  Salomn dijo: No hay nada nuevo bajo el sol)

* Economista y Gerente General del IBCE