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Ahora ms que nunca se puede observar que, de veras, el poder poltico tiene la capacidad de producir tales cambios en las personas que resulta difcil reconocerlas.
Que las mujeres del movimiento feminista, tan expresivas ltimamente, se hayan callado ante la orden que dio el presidente Evo Morales a sus valerosos cocaleros de lanzarse a ejercer la seduccin masiva del sexo dbil en el TIPNIS, es algo preocupante.
En cambio, lo que se ha escuchado sobre este tema es el mensaje de las Bartolinas: el lder de los pueblos originarios del planeta no tiene por qu disculparse por haber dado esa orden. Es decir que si las chicas del TIPNIS son seducidas por los vigorosos cocaleros, pues que se las arreglen. Nadie vendr a socorrerlas, suponiendo que lo desearan.
Es tan grande la seduccin del poder que algunos ex presidentes llegaron a olvidar que el actual lder indiscutido de los pueblos los llam en cierto momento sindicato de corruptos confesos, y luego aceptaron reunirse con l. Despus, l volvi a despreciarlos, como corresponda que hiciera.
Es tan grande el encanto del poder?
Hay personas que no han nacido ahora en la poltica pero que repiten, como mquinas tragamonedas, las consignas sobre la carretera que debe destruir las tierras de los TIPNIS.
Ni siquiera saben cul es la orden precisa, si hacer de todos modos la carretera o primero dialogar con los indgenas. No entienden si se va a cumplir o no la constitucin: lo que saben es que deben repetir la palabra del caudillo.
Si la palabra del caudillo es confusa, o medio cambiante, igual la obedecen. Caminan a tientas, pero la obedecen. Por momentos da la impresin de que el caudillo se divirtiera cambiando de criterio sobre diferentes temas, para ver cmo se las arreglan sus seguidores para explicar sus contradicciones.
Es tan grande el pago que reciben o que esperan recibir que son capaces de olvidar sus principios?
Es un espectculo ver esta demostracin de poder, por un lado, y de sumisin, por otro.