Lunes 11 de mayo 2026

San-abria: el santo desestabilizador



140 vistas

Todo se puede criticar y/o denostar sobre el imperio norteamericano, menos su sistema judicial en el cual descansa el verdadero fundamento de su democracia y aquella seguridad jurdica que lo consagra como una potencia, desde hace ms de doscientos treinta aos.

Afirmar que Sanabria est negociando su reduccin de condena, a cambio de afectar la imagen de S.E. y la de sus ministros es una simpleza. Bajo esa ptica, todos los criminales en la Unin utilizaran ese fcil expediente de calumniar y acusar a quien le venga en gana, desde Obama, hasta al Presidente de la Corte Suprema de Justicia y as salirse con la suya.

No, no es as! El mecanismo de la fiscala norteamericana opera de manera distinta y se basa en lo siguiente: cuanta ms informacin veraz tengas, tanto ms vales Las informaciones que el supuesto delincuente ofrezca deben ser consistentes y debidamente corroboradas, de forma que tengan un carcter irrefutable  y no pongan en riesgo la credibilidad del Estado, cuyo abogado, el Fiscal, no se haga pasible a una querella penal por Injurias y calumnias, que a su vez derive en una reparacin de responsabilidad civil que demande millones de dlares al contribuyente, por concepto de resarcimiento.

Las permanentes suspensiones de las audiencias judiciales de Sanabria, que S.E. califica como sospechosas, han sido a requerimiento de la defensa del propio General. Primero, por el cambio de su abogado y segundo, por el cambio de estrategia de la defensa.

Aquello de que el Gral. Sanabria sea un agente de la DEA, como lo han venido afirmando varios altos funcionarios de gobierno, lejos de mitigar la paranoia oficialista contribuye a  exacerbar un pnico infundado, toda vez que el gobierno sostiene que en la lucha de interdiccin y combate al narcotrfico es l, el que ms mritos ha obtenido en la regin.
 
Por su parte, no dice muy bien de la solvencia de los organismos de inteligencia del Estado que han debido evaluar la hoja de vida del general, antes de recomendarlo a S.E. para su posesin en los altos cargos de Zar antidroga del pas y Director del Centro de Inteligencia y Generacin de Informacin del Ministerio de Gobierno (CIGEIN).

No es recomendable evaluar la justicia norteamericana con la lente de la nuestra. Casos como el de Leopoldo Fernndez, Guillermo Fortn, Juan Antonio Morales y muchos otros que pueblan nuestras crceles sin condena, sera imposible que se susciten en los EE.UU.
Resulta pues una falacia pensar que los norteamericanos estn preparando para este prximo 23 de septiembre, fecha marcada para la audiencia de Sanabria, una tramoya dirigida a encarcelar sin motivo a inocentes bolivianos. 

Lo factible y muy probable es que la justicia norteamericana, y en especial la jueza Ursula Ungaro que llev sin contemplaciones a Noriega a  la crcel,  actuarn esta vez no solo contra los bolivianos que conspiraron para llevar droga a los EE.UU., sino a venezolanos, ecuatorianos, nicaragenses y otros que posiblemente lo hicieron. Lo har emitiendo una orden de captura internacional a travs de Interpol y las respectivas solicitudes de extradicin. Todo ello con o sin el concurso de San-abria: el santo desestabilizador.