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Ataviado con un impecable traje oscuro y una corbata de seda italiana que haca juego con su moderno atuendo de estadista, Ollanta Humala Tasso, presidente del Per, indgena autntico, sin vestigio de espaolismo en su estirpe o en su nombre, exento de todo complejo, odio o venganza contra sus anfitriones fue recibido por el Rey de Espaa, Su Majestad Juan Carlos I de Borbn, en una entrevista privada que se celebr en el Palacio de la Zarzuela, dirigida a analizar las perspectivas de las inversiones espaolas en Per, donde Espaa destin unos 4.000 millones de euros en 2010, convirtindose as, en el primer inversor extranjero en esa prspera nacin.
Tras su reunin con el soberano, la agenda de esta inaugural visita oficial de Humala a Espaa contemplaba la primera entrevista que el presidente del gobierno espaol Mariano Rajoy conceda a un mandatario latinoamericano, adems de una cena ofrecida por los Reyes y los prncipes de Asturias en el Palacio Real, en su honor y en el de la primera dama peruana.
Al margen de cualquier consideracin ideolgica, filosfica, doctrinaria o histrica, este descendiente directo del incario peruano habl en el mismo nivel que el de sus anfitriones y en ningn momento se le ocurri pasar la factura por el rescate de Atahualpa o por los vejmenes inferidos a sus tatarabuelos hace quinientos aos, cuando todava estaba en tela de juicio si stos eran o no, seres humanos si tenan o no, alma. Tal dilema ya se haba encargado de aclarar el Papa Paulo III en el ao 1537.
Lo que ahora le interesaba al estadista era reivindicar al Per como un pas en desarrollo que se halla en plena lucha por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y como un trampoln de inversiones, donde actualmente existe absoluta estabilidad jurdica y econmica. Su plata no est en una ruleta dijo- est en un pas con un ordenamiento jurdico claro; lo que queremos es que el dinero que se invierte le genere a ustedes utilidades y tambin beneficios al pas.
Antes de quejarse de las maquinaciones de una prensa perversa en contra de su gobierno, expres su compromiso con la libertad de expresin afirmando: que est por encima de pasiones y que l personalmente, no cuenta con el tiempo suficiente para acciones arbitrarias. Asimismo, Si el Per es seguro-ha dicho- no tiene por que haber revueltas populares. Hay que gobernar para todos, soy el presidente de los que votaron y no votaron por mi.
Como colofn de esta extraordinaria visita debemos reconocer con hidalgua los latinoamericanos lo atinado que estuvo el Nobel de literatura Vargas Llosa al advertirnos de las buenas intensiones de Ollanta, razn que fue muy difcil de creerle, hasta que tuvimos la suerte de asistir a este histrico encuentro que no ser recordado por el jersey que vesta Humala o por sus recetas contra la calvicie, ser recordado en cambio, por la enorme y fructfera empata existente entre el indio y el Rey.