Domingo 10 de mayo 2026

La mujer y la primavera árabe



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En medio de este mundo globalizado donde las comunicaciones nos han unido y se han hecho ms intensas entre los habitantes del planeta Tierra, sera absurdo, sino irrisorio, pensar que las mujeres del mundo musulmn no hayan podido ser influenciadas por esta verdadera revolucin de la tecnologa y el conocimiento y sientan la necesidad, al igual que sus pares occidentales, de gravitar en todos los acontecimientos gratos e ingratos que se vienen suscitando, especialmente  en esa regin del mundo rabe.

Desde la crisis poltica en Tnez en diciembre de 2010, conocida como la revolucin de los jazmines pasando por el legendario Egipto, quizs uno  de los pases ms liberales de esas latitudes, esta fiebre revolucionaria contra el abuso, el despotismo y la corrupcin, cundi en el Yemen, Libia, para concluir ahora en Siria, donde estamos asistiendo a una inusitada explosin de violencia que ha dejado un saldo pavoroso de muertos y heridos, y donde es muy difcil concebir que las mujeres hayan permanecido indiferentes o contemplando impasibles el asesinato de sus padres, hermanos, esposos o hijos, desde sus crceles de tela, a las que muchas de ellas estn condenadas desde su adolescencia.

Ver mujeres como ngela Merkel haciendo marcar el paso a todo el continente europeo bajo sus sabias lecciones econmicas o a una Hillary Clinton, de rectora de las determinaciones del Imperio sobre los distintos pases del planeta y a tantas otras que en el mundo occidental ostentan puestos de liderazgo, debe constituir para estas vctimas del oprobio, sino un sentimiento de envidia, un algo de admiracin y emulacin  desde su condicin de odiosa postergacin frente a los hombres.

En pleno siglo XXI, en la mayora de pases musulmanes son inenarrables y espeluznantes las torturas y vejmenes de que son objeto las mujeres, ms de cinco millones de ellas desde nias son sometidas a la ablacin o castracin genital; luego de casadas, pasan a la esclavitud ms denigrante, llegando hasta la lapidacin o pedrea a muerte, por delitos que quizs nunca cometieron; finalmente, golpizas autorizadas por el profeta, en tanto stas no dejen huella, sean inferidas delante de los nios, o dejen un hueso partido.
 
Esta gradualidad del abuso, como se seal, se extiende desde pases como Afganistn, donde el fundamentalismo religioso es extremo, hasta la convulsa Siria que como Libia, por extraas razones del ALBA chavista, resultan ser pases hermanos, cuyos regmenes corruptos y dictatoriales debemos defender.

Contando como se dijo, con medios tecnolgicos que a estas vctimas del fanatismo musulmn les permite conocer el mundo exterior y denunciar tales excesos No es acaso plausible imaginarse que ellas estn jugando un rol muy importante en esta primavera rabe?