Loading
Parafraseando a nuestro ex presidente de la Repblica, don Mariano Melgarejo, Capitn General de sus ejrcitos; Gran Cruz de la imperial orden del Crucero del Brasil, General de divisin y Doctor Honoris Causa de Chile y otros, S.E. acaba de sorprendernos con el anuncio de que el tratado de paz firmado con Chile en 1904 ha muerto. Ello significa que nuestras relaciones con el pas transandino han retrocedido al estado de casus belli o motivo de guerra. Situacin que, si bien inflama el corazn de las generaciones que nacimos con una marcada antipata hacia los rotos y el virus reivindicador, no deja de preocuparnos.
Suponemos que este nuevo escenario creado al fragor de la improvisacin, nos obliga a echar mano de los recaudos necesarios para afrontarlo, a fin de que el conflicto nos encuentre confesados.
Por ejemplo, buscando el apoyo incondicional de nuestros nuevos aliados, para que nos secunden en esta eventual aventura preblica. Afortunadamente, contamos entre ellos con potencias extranjeras que en distintas oportunidades han manifestado su solidaridad con nuestro centenario reclamo martimo, tal es el caso de Venezuela cuyo Coma-andante, antes de prometer convertirnos en dos o tres Vietnams, expres en reiteradas circunstancias su firme propsito de no descansar su denuedo hasta baarse en playas bolivianas, suponemos que no se refera a las playas de estacionamiento. Salvo el caso de AMETEX, donde nos dej a medio camino, creemos que ahora tiene la oportunidad de demostrar su verdadero espritu bolivarista.
Algo similar se da con Libia o Nicaragua, pases fogueados en cruentas guerras intestinas. Del Ecuador ni hablar. Conviene abstenernos de su ayuda, por haber demostrado mayor afinidad con el enemigo que con nosotros. En lo que a la repblica de Irn se refiere, es providencial la llegada del presidente Mahmud Ahmadineyad quien puede darnos pautas de cmo acabar con las chilenas mediante la tcnica de la lapidacin por medio de la pedrea y de colgar a los narcos y homosexuales sin contemplacin, tarea en la que Colgarico sera de una invaluable ayuda. Asimismo, podra socorrernos con armamento nuclear, aunque sea de uranio empobrecido.
Finalmente, contamos con el valioso concurso de Siria, cuyo valeroso ejrcito nos brinda a diario, muestras de ferocidad y herosmo, a tiempo de masacrar y diezmar a su pueblo, actitud que no demostraron frente al ejrcito judo, cuando les fueron arrebatadas las alturas del Goln.
Solo de esta manera, y con esos aliados, los bolivianos estaremos en condiciones de matar el tratado de 1904, para luego gritar victoriosos: El tratado de 1904 ha muerto Quin vive ahora? Larga vida a Melgarevo!!