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El ministro de Gobierno, Carlos Romero, acaba de pronunciar una frase llena de significados: Es imposible que el Estado tenga un control fsico del pas.
Lo dijo a propsito de los episodios dignos de Ciudad Jurez que se produjeron en San Matas (tres acribillados a balazos y dos quemados vivos) y sobre la incapacidad del Estado boliviano de controlar los 7.000 kilmetros de su permetro.
El tema aludido por el ministro es apasionante. La britnica Susan Strange llam la atencin, en 1993, sobre el encogimiento de los Estados como resultado del agrandamiento de las transnacionales. Estas empresas gigantescas estaban reemplazando a los Estados en varias de sus funciones, mientras los Estados dejaban de tener como principal funcin el control de las soberanas y pasaban a ocuparse casi con exclusividad de encontrar mercados para los bienes y servicios producidos en sus pases.
Poco despus, la norteamericana Claire Sterling hizo detonar su tesis de que, en realidad, eran las mafias las que estaban transnacionalizadas. Se explay acerca de la pax mafiosa que habra sucedido a la guerra fra. As como la pax romana en su tiempo, la pax mafiosa estaba imponiendo sus condiciones en todo el mundo.
El tema es, repito, apasionante. Es la realidad econmica y poltica del siglo XXI. Slo lo ignoran quienes se aferran a los viejos esquema de anlisis poltico superados por la realidad presente.
Una economista italiana sostiene que este es el momento de la economa ilegal, de la economa delincuencial, que se est adueando de la realidad en muchos pases.
Cuando la economa delincuencial toma control de la situacin pone en peligro a toda la sociedad y, como se ha visto en Somalia, puede destruir al Estado, o, como se ha visto en Rusia, puede llegar a controlarlo sin destruirlo. O, una tercera opcin, que se da en Colombia, donde las mafias han optado por controlar amplios territorios, despreciando al Estado, que queda reducido a un segmento menor del territorio, en una convivencia tensa.
Ante este abanico de posibilidades que nos dan las mafias nacionales e internacionales, es posible tratar de identificar el momento en que se encuentra Bolivia ahora, cuando se escucha la terrible admisin del ministro Romero.
La economa delincuencial boliviana tiene la opcin de avanzar en el control total del Estado, con Vladimires Putines en disputa, o puede, en caso de que las circunstancias polticas cambiaran, resignarse a controlar una parte del territorio nacional, opcin para la cual hay muchos adelantados de las FARC operando ya en Bolivia.
Los cocaleros son, como lo sabemos todos pero pocos lo decimos, el ejrcito de la economa delincuencial, por lo menos de su brazo ms fuerte. Porque, hay que admitirlo, tambin estn los contrabandistas y los ladrones de mineral que se camuflan a veces en cooperativas.
Estos ejrcitos de la realidad mafiosa estn movilizados. Nunca, como ahora, haban encontrado una representacin poltica tan desembozada y eficiente.
La economa no delincuencial, por supuesto, est en retirada. Los mensajes que recibe son sentencias de muerte. Est condenada.
El Estado ha sido reducido y ahora quienes lo controlan advierten que la geografa (y la economa) boliviana es demasiado grande para controlarla.
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