Miércoles 06 de mayo 2026

La sentencia final



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Mucho antes que la guillotina cercenara la cabeza de Robespierre y 28 de sus seguidores, con las mismas formas que l us para decapitar a sus enemigos, es decir sin juicio debido y por acusaciones no probadas, el Nazareno le dijo a Pedro, que guarde su espada, porque el que a hierro mata, a hierro muere. Y esa sentencia se cumple, por caminos, sendas y rutas que nadie puede prever.

Una de las caractersticas que tienen los gobiernos montados sobre revueltas sociales, es que nacen con el virus de la anarqua. Al principio quieren cambiarlo todo y no miden esfuerzos para destruir lo que tienen al frente. Es el caso del actual gobierno. Se propuso cambiar, desde el nombre de la Republica, hasta el grito de guerra de las Fuerzas Armadas, la constitucin, la eleccin de jueces y magistrados, el mercado por el Estado, la propiedad privada por la comunitaria y no se cansa de estar buscando que puede cambiar cada da, como si de ello dependiera su razn de ser.

Hay procesos polticos que se generan al calor de revueltas sociales en medio de la violencia, que termina con el orden establecido, se llaman revoluciones, o sea, cambios cuyo sentido histrico tiene la virtud de modificar el comportamiento del Estado porque esa revolucin comporta un cambio en el contenido de clase del Estado. En 1952 de desplaz a la oligarqua minero feudal, por una alianza de clases, entre mineros, obreros, capas medias y campesinos, el nuevo orden consolid un Estado que termin con la exclusin social. Lo que ese proceso no pudo es cambiar la estructura econmica que al final pas de las manos gerenciales de la oligarqua a la de aquellos burcratas que con el devenir del tiempo se conocen como la burguesa-burocrtica, son los conductores silenciosos de las polticas econmicas que frenaron toda posibilidad de transformar la estructura econmica primaria, en aquella secundaria o industrializadora que se ha tratado de alcanzar sin xito.

Y este fracaso de la revolucin de abril, sigue en pie. Bolivia ha pasado por sucesivos gobiernos los que declararon en cada ocasin que lograran fortalecer la economa y dejar el pasado primario exportador para avanzar en la economa exportadora de manufacturas.

Desde 1952 han transcurrido 60 aos y en este sexenio lejos de dar al menos el primer paso, en ese sentido, hemos retrocedido. El MAS es otro ejemplo del fracaso para transformar nuestra economa dependiente y atrasada.

Seis aos de mentiras sin fin de poses revolucionarias que han terminado por mostrar una putrefaccin como nunca se tuvo en la historia, y eso que ejemplos no faltan a lo largo de nuestra existencia, nos muestran que lejos estamos de poder consolidar una verdadera liberacin econmica.

En vez de darnos revolucin, nos ha dado involucin. Y este retroceder se muestra en los actos violentos de una corrupcin que de una forma descarnada toca a todos los actores del supuesto proceso de cambio.

El Estado les ha servido, o parafraseando, se han servido del Estado, como nunca hemos visto que pueda hacerse desde el retorno de la democracia. Han demolido las bases constitucionales del Estado de Derecho para crear otras que pretenden edificar el Estado del cohecho.

Ya no importa mucho como acaba la investigacin que se viene haciendo para limpiar la cara del gobierno. Ahora sabemos a qu intereses responde. Si la Justicia decide, a pesar del peso con la que se pretende aplastarla, sacudirse de la degradacin a la que le han llevado, tendremos en exposicin todo el entramado que puede construir el hampa del narcotrfico, cuando asume el gobierno de un pas.

Y entonces se cumplir la sentencia, el que ha hierro mata a hierro muere.