Miércoles 06 de mayo 2026

Emisoras apretadas



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Don Francisco de Quevedo y Villegas aconsej: Nadie apriete a los reyes, a los pueblos ni a los ros si no quiere verlos romper.

Pero ahora se est demostrando en Bolivia que, con un poco de astucia, mala fe y usando una dosis de terror, se pueden lograr buenas apretadas, sin que nada se rompa.

Una disposicin de la ATT est dirigida a aumentar la cantidad de radioemisoras de radio de las ciudades capitales en 30%, supuestamente para democratizar la comunicacin. En el espacio donde caban 40, ahora tienen que caber 65.

La idea, en realidad, es apretar a las emisoras existentes para hacerles ms difcil an la existencia. Si 40 emisoras sobrevivan apenas, por la falta de publicidad, 65 vivirn peor, y ms apretadas, de tal modo que la multitud de emisoras sern apenas audibles.

Una cua publicitaria de la institucin imagina una conversacin de dos sastres que buscan en su receptor una emisora. Concluyen diciendo que todas dicen lo mismo y que ellos quisieran tener una radio propia.

El mensaje concluye diciendo que el gobierno est decidido a democratizar la comunicacin y dar la opcin para que los pueblos originarios, los gremios, los empresarios, puedan tener sus propias emisoras de radio.

Hace algunos aos, cuando las FFAA decidieron tener sus propias empresas, un empresario muy ocurrente coment: Bueno. Ahora espero que, a cambio de ello, los empresarios podamos tener nuestro propio ejrcito.

Sin llegar a esos extremos, habra que preguntar si en la realidad que propone la propaganda de la ATT todos van a tener emisoras de radio. Llegar al extremo sera preguntar si, as como los sastres tendrn sus radios, los periodistas tendrn derecho a tener sus sastreras, lo que supondra aprobar leyes que limiten el alcance de las sastreras existentes. Hay que democratizar la industria de la confeccin!

Se sabe que la idea no es esa. La idea es reducir el alcance de los medios independientes. Limitarlos en su alcance. Vulgarizar de tal manera la comunicacin que, al final, nadie quiera escuchar una radio. O la gente termine escuchando las emisoras de propiedad del gobierno de turno que gozarn de anchos de banda mayores.
En Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner busca lo mismo, aunque de manera directa, no solapada ni ladina, con una Ley de Medios.

Antes de que comenzara la democracia, los emperadores gozaban del monopolio de la comunicacin. Algo semejante buscan ahora en cuatro pases de Sudamrica gobernantes con vocacin de emperadores.

Cuidado. La paciencia se puede romper.
Vacaflor.obolog.com