Sábado 04 de julio 2026

Jueguito peligroso



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El presidente Evo Morales tendra que considerar la posibilidad de que su ministro de Economa sea contratado, de veras, por el organismo internacional que, segn lo revel en enero, le habra ofrecido un excelente salario.

Habra que averiguar cul es el organismo que quiere hacer semejante contratacin. Lo cierto es que aquella infidencia del presidente provoc que los humos del ministro Luis Arce Catacora subieran hasta niveles preocupantes y ahora est lanzado a tomar decisiones peligrosas.

Por alguna extraa razn, que nadie con algn conocimiento de economa podra entender, el ministro est convencido de ser el causante de los extraordinarios ingresos generados por los altos precios de las materias primas que exporta el pas. No fue el espritu santo, fui yo, dijo.

Habla del modelo econmico que l habra aplicado despus de inventarlo. Un modelo que, si se observa con detenimiento, consisti en no ofrecer seguridades jurdicas, en tolerar avasallamientos de minas en produccin, asaltos e invasiones de granjas agrcolas y ganaderas en Santa Cruz, nacionalizaciones fijadas por el calendario electoral, apertura al contrabando de importacin y constantes amenazas a la propiedad privada.

Hace pocos das tuvo un encuentro desagradable con los banqueros del pas, desagradable porque les dijo que su proyecto de Ley de Bancos no poda ser modificado en absoluto y que si no les gustaba, pues hara como en Mxico: nacionalizarlos.

Menos mal que el vicepresidente lvaro Garca Linera lo desautoriz y dijo a las pocas horas que el mencionado proyecto, por el que el gobierno se atribuye el derecho a fijar tasas de inters del sistema bancario, era perfectible. Es decir que poda ser corregido.

Pero las nfulas del ministro que cree haber inventado la plvora estn tocando cuerdas muy sensibles del sistema financiero. Est convencido de que las reservas internacionales del Banco Central son producto de su genialidad.

Como l es el causante del incremento de los depsitos, cree que le corresponde fijar las tasas de inters. Quiz no sea el espritu santo, pero quiere actuar como si lo fuera, decidiendo sobre vidas y haciendas.
No ha sido el autor del incremento de los depsitos del sistema financiero, pero est haciendo mritos para ser el culpable del derrumbe de la confianza de los ahorristas.

Un sistema tan delicado, que sobrevivi a sacudones muy grandes, podra ser daado de manera irreparable por manos torpes e inexpertas.
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