Por mucho menos de lo que sucede ahora, otros gobiernos, incluidas las dictaduras se hubieran visto en la ineludible decisin de renunciar.
Vivimos una poca de bonanza econmica, hay dinero, dicho en trminos simples y por tanto hay capacidad para gastar. El consumo es una funcin del ingreso que dispones.
Y es por lo que tenemos ahora y no tuvimos antes, que debemos juzgar lo que se hace. Es decir cmo se est gastando. El concepto de la calidad del gasto, es lo que debe llevarnos a concluir si vamos o no por el buen camino.
El gasto del gobierno es una variable importante y lo es tanto como el nivel de sus ingresos. Lo que se ha analizado (Fundacin Milenio Informe sobre la economa) es el comportamiento de esta variable ingreso respecto a la variable gasto y los resultados demuestran que son los ingresos provenientes de las exportaciones de gas y minerales, principalmente, los que tienen un efecto importante sobre los ingresos fiscales. Es decir los ingresos fiscales son una variable que depende de las exportaciones de esas materias primas. Cuando mayor son en valor nuestras exportaciones, tanto mayor es el ingreso fiscal.
Si el gasto fiscal no creciera demasiado, en relacin a los ingresos, podramos consolidar el supervit fiscal y tener un colchn amortiguador para confrontar un ciclo de cada en el valor de las exportaciones. Pero la observacin del comportamiento del gasto fiscal nos dice lo contrario. El gobierno expande el gasto, con cierto rezago, acompaando el aumento de los ingresos y parece no tener en cuenta un comportamiento previsional.
Crece el gasto corriente en sueldos y salarios, incrementando la burocracia estatal, crece el pago de intereses y capital al crdito interno y externo, crecen las compras de bienes y servicios y aumentan los gastos denominados otros egresos corrientes en 297 por ciento del 2010 al 2012. No hay calidad de gasto y su aplicacin no ha cambiado en nada, comparado con todos los gobiernos anteriores. El inmediatismo econmico permanece intocable. Vivir el da sin importar el maana.
No parece por tanto coherente hablar de un proceso de cambio en el terreno econmico. El gobierno de Evo Morales es tan liberal como los otros con el aditamento de que aplica el gasto sin calidad. Y esto podemos medir cuando observamos los ndices de salud, educacin, sanidad ambiental. Nada ha cambiado substancialmente respecto a las tendencias que se mostraban. Los gobiernos progresistas, que se quieren denominar socialistas, no pueden medirse, sino es por la calidad del gasto que aplican en su economa. Y esto los compromete con el cambio fundamental en la calidad de vida de sus habitantes, que no puede estar en el consumo de vehculos de lujo, vivienda para lucrar, derroche de alcohol y fiestas, aviones presidenciales, satlites, frondosas delegaciones que acompaan al Presidente a jugar futbol, compras del sector pblico con sobreprecios para alimentar una burguesa parasitaria. Nada de esto es socialista ni progresista.
Si sumamos al derroche parasitario empresarial en el que se encuentra comprometido el gobierno, la violacin descarada a la Constitucin Poltica del Estado y las leyes neoliberales que an perviven en contradiccin muchas veces con esa Constitucin, los escndalos pblicos de extorsin judicial, juicios montados con asesinatos incluidos, vanidad esparcida por el territorio con bautizos de Evo aqu y all, menosprecio a los derechos humanos y proteccin a los negocios del narcotrfico, estamos en un proceso al filo de la navaja.
Lo que debiera ser suficiente para terminar con un gobierno de esta clase, resulta que es algo sin la debida importancia. Y entonces tenemos que mirarnos al espejo como sociedad y tomar conciencia acerca de nuestra conformidad con todo lo actuado. No solo conformidad sino complicidad que le facilita las cosas al gobierno, que lo hace ms fuerte en lugar de debilitarlo y que parece retroalimentarse con toda la dirigencia social y poltica que tenemos, en una especie de acuerdo o pacto por el cual mientras haya dinero para derrochar, todo est permitido.
Parece que la sociedad boliviana ha cado en la trampa de la liquidez, no importa cun grande sean los esfuerzos para que todo este panorama cambie, la realidad es que no lo hace y por el contrario se profundiza.