Miércoles 11 de marzo 2026

Por encima de todo



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Es tan repetitivo que a fuerza de or, de tener que soportar la mentira comienzas a convivir con ella y lo peor a creer que es cierto. Y no es algo propio, es un denominador comn convertido en la letra y msica de un conjunto de gobiernos que preservan rasgos originales que los hacen diferentes, son estas nuevas democracias erigidas por el voto, reinventadas con nuevas constituciones y convertidas en procesos electorales permanentes.

Lo que impacta, es el apoyo intelectual que reciben de aquellos convencidos que estos gobiernos son la respuesta adecuada que la izquierda socialista pensaba y recreaba como posible all por los aos 70 del siglo pasado.
Abanderados de la liberacin, soldados antiimperialistas, militantes de la igualdad, sostienen que se debe defender "por encima y ha pesar de todo" a quienes impulsan esta nueva manera de hacer socialismo fincado en el voto.
Y es ese: "por encima de todo" lo que hace que los principios sobre los que se peleaba con la derecha en aquella poca, sean ahora relativizados a un grado tal, que ya no son principios, se han convertido en adornos, los cuales se pueden quitar o poner segn el traje que convenga.

Se crea firmemente que la corrupcin era el flagelo sobre el cual se sostena la derecha. Esos gobiernos se reeditaban porque "por encima de todo" estaban sus intereses, por eso permitan el saqueo de nuestras riquezas naturales, la injusta redistribucin del ingreso y la explotacin de obreros y campesinos en favor de las clases medias, a las cuales les permitan medrar de las migajas de la mesa en la que se servan los frutos de esa explotacin, interna y externa.

Entonces no caba con ellos el acuerdo, la negociacin ni las concesiones, darles la mano era contagiarse de todo aquello que les permita ser "ellos". Por eso las distancias se hacan enormes y se buscaba diferenciar a la derecha de las contradicciones que se tenan con la izquierda. Ese era el principio que los converta en algo distinto.

Y resulta que ahora esa izquierda que reclama el apoyo popular, ha devenido en ser lo mismo que esa derecha a la que combatan. Han desalojado de la mesa a sus antiguos propietarios y se han sentado en ella para servirse del pueblo igual que ellos, o peor, porque abjuraron de los principios que deban sostener "por encima de todo".

Denuncia de corrupcin en Bolivia, por fomento y proteccin al narcotrfico, por extorsin, chantaje y amedrentamiento social, denuncia de corrupcin en Argentina por uso privado de los dineros pblicos, denuncia de corrupcin en Venezuela, Ecuador y Nicaragua por enriquecimiento ilcito del circulo bolivariano.

En todos ellos la explotacin  de las riquezas naturales sigue siendo la misma, el entreguismo pactado con el capital no ha variado, la pobreza se mantiene aligerada por el uso del asistencialismo oficial y la explotacin de obreros y campesinos es el resultado de la aplicacin del capitalismo salvaje. La gran diferencia es que los trminos de intercambio ya no son absolutamente negativos, siguen vendiendo materias primas, pero ahora reciben mejores precios y sobre esa base han remodelado el mesa de la corrupcin y las migajas que caen de ella son ms abundantes, pero siguen siendo migajas.

Ante la denuncia de estas prcticas la derecha responda que las mismas eran mentiras, actos desestabilizadores de la democracia, provocaciones propias de grupos radicales e inmediatamente salan a mostrar los beneficios de sus administraciones. Ese era la receta. Cmo es ahora".

Cuando los periodistas que ejercen su profesin "por encima de todo" demuestran los actos de corrupcin de estos gobiernos son calificados de enemigos de la democracia, de bandidos que calumnian, a los cuales se los debe perseguir  y enjuiciar. Si esto no es suficiente, entonces estos gobiernos socialistas compran los medios, con testaferros, previo amedrentamiento de sus propietarios o los exilian.

En todos los casos acuden a la denuncia de que est en preparacin un golpe. El golpismo como manera de provocar el miedo en aquellos ciudadanos que se alimentan de las migajas que reciben y entonces les pagan el transporte para que vayan a gritar a su favor, para convencerse de que tienen apoyo popular. Este apoyo popular inducido y facturado les permite seguir usufructuando de la corrupcin de dirigen.

Es este tinglado armado bajo la bandera de "gobiernos de los pobres" el que tenemos. No hay mayor engao que aquel sostenido por los propios engaados. En todo caso vale la letra que dice: si un traidor puede ms que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fcilmente.