Martes 28 de abril 2026

¿Quiénes deciden sobre nuestro derecho a la vida?


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Como partidaria de la teora evolucionista del reino animal, del cual es subsidiario el gnero humano,  acepto la definicin de vida como el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte de un persona. Definicin ms que simple, pero certera, tratndose de una nocin por dems compleja, ya que la vida est determinada por un milenario proceso de evolucin que comprende elementos inorgnicos, orgnicos, biogenticos, ambientales y de convivencia-supervivencia con la naturaleza y el resto de sus pares.

A esas condicionantes, se agregan las interacciones entre grupos humanos y entre  individuos de un mismo grupo, amn de su tendencia, la mayor de las veces con armas poco nobles, letales o  mortales, a sostener, defender  e imponer sus creencias ideolgicas, filosficas, religiosas, tnico culturales, su autoridad y su  poder  por encima de toda otra consideracin que afecte a las suyas. Es decir de todas las dems. La historia de la humanidad est plagada de crudos ejemplos a los que la prctica democrtica y civilizada en el siglo XX, no pudo obviarle dos guerras mundiales,  otras civiles y  un sinnmero de muertes, dolor y espanto producto de la intolerancia y el desprecio a los otros que piensan diferente.

En ese conjunto de dramticas variables, inscribo la disputa por la despenalizacin del aborto, que libra una guerra silenciosa, sin estridencias ni balas ni otras armas ostentosas. Reitero: despenalizacin del aborto, planteamiento diametralmente distinto a la promocin del aborto, como la presentan quienes en nombre de la vida o pro vida, echan rayos y centellas contra quienes esgrimimos su despenalizacin.

Por qu la autoritaria  postura frente a esa accin, acompaada casi siempre de la negacin a hablar en un contexto sinrgico no solo como una cuestin de fe o de carcter penal sobre la sexualidad humana libre y placentera;  sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer que antes de ser madre reproductora del gnero humano es mujer?  Por qu no hablar de la opcin sexual ajena a tabes; de la maternidad y la paternidad responsables, deseadas y planificadas sin el espanto del pecado, de la sancin social y penal de un sistema judicial, quizs el ms patriarcal de todos los sistemas de las sociedades judeocristianas?  Porqu esa  arbitraria  e inequitativa imposicin de leyes punitivas dictadas siempre por hombres, haciendo gala de su carcter patriarcal sin tomar en cuenta los derechos individuales de las mujeres y el respeto a sus derechos humanos?  

Peor an, desconociendo que la despenalizacin del aborto es un tema de salud pblica y no del mbito jurdico o religioso, para garantizar el derecho a la vida de las mujeres desde su nacimiento hasta su muerte por causa natural o enfermedad, sin que se sometan a abortos clandestinos, insalubres y mal practicados y con peligro a sus vidas por embarazos no deseados, por violacin, incesto, minora de edad,  salud fsica y mental.  

Lo que nunca argumentan quienes se oponen a rajatabla a la despenalizacin del aborto, es que realizado en condiciones adversas e inseguras, reportan la tercera causa de muerte materna en Bolivia, segn el estudio de la Encuesta Nacional de Demografa  y Salud Pblica  (ENDSA 2008, Internet). Este contundente dato fue obviado por la Unidad de Anlisis de Polticas Sociales y Econmicas (UDAPE) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a pedido del gobierno,  en su Informe sobre Desarrollo Humano 2010, segn denunci en su momento el economista Gonzalo Chvez, en el matutino Pgina Siete de La Paz. *

Como  el censo 2012, esa fue otra manipulacin estadstica, que tampoco tom en cuenta  que 9,1% de la mortalidad materna en el mundo se debe a abortos mal practicados, de acuerdo a datos de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS 2011). Quienes criminalizan a las personas que estamos a favor de la despenalizacin del aborto, tampoco reconocen que en pases donde  rigen polticas menos obtusas y restrictivas sobre el tema, la mortalidad materna tiene una tasa de 12 por cada mil mujeres,  frente a 32 por cada mil en Amrica Latina. En suma, as como dos y dos son cuatro quines velan mejor por el derecho a la vida de las mujeres?

*Fragmento de la respuesta de Gonzalo Chvez al PNUD sobre los datos la mortalidad materna, en la nota: Pescotis en el reino de los Pacpacus.  En mi articulo del domingo pasado comentamos que el Boletn publicado por la dupla, UDAPE PNUD omiti, por una decisin de orden poltico, los datos sobre el aumento de la tasa de mortalidad materna, que lleg a 310 muertes por 100.000 nacidos vivos en el 2008, segn la Encuesta Nacional de Demografa y Salud (ENDSA) realizada por el Instituto Nacional de Estadstica. En el 2003, este indicador fue de 229 muertes por 100.000 nacidos vivos. El PNUD, a travs del Centro de Informacin de las Naciones Unidas en Bolivia (CINU), respondi con una nota de ttulo pretencioso: Aprendices de pajpacus, no. Investigadores prudentes, s. Ambos artculos se publicaron tambin en mi blog. El artculo comienza mal porque desmerece el debate, posteriormente, da una muestra de escaso conocimiento de estadsticas y termina un poco mejor, porque aunque algo tarde, reconoce la necesidad de abrir la discusin sobre la forma de medir indicadores sociales. El objetivo de mi artculo fue cumplido, aunque para eso tuvimos que hacer un pescotis en el reino de los aprendices, de los autodenominados, investigadores prudentes, o sern ms bien investigadores pacpacus? La nota del PNUD le pasa el muertito al INE. El Boletn PNUDUDAPE habra omitido el dato sobre mortalidad materna porque este no podra ser comparable con el obtenido en anteriores ediciones de la ENDSA, por problemas de errores muestrales.

En la primera parte de la respuesta, los responsables del PNUD, creen que es superflua la polmica en torno al dato de la mortalidad materna. Juzgan innecesaria la controversia sobre el derecho a la vida. Esta es una manera sui generis, para decir lo menos, de apoyar el desarrollo y la democracia, y as cumplir los objetivos del Milenio. Cuando, a partir de un dato equivocado u omitido, se toman decisiones de polticas pblicas errneas en el rea de salud, se compromete la vida de centenas de mujeres. As que subirse al muro de la neutralidad institucional no es el mejor camino a seguir.