Hernando de Soto me cont hace pocos das en Lima que grupos armados de Nigeria ocupan los campos petroleros una semana cada dos meses y luego se van. Las petroleras vuelven entonces a la normalidad.
Un estudio hecho por el Banco Mundial acaba de descubrir que los piratas de Somalia tienen sus propias leyes, que son mucho ms complicadas de lo que parece, y que permiten que el negocio vaya adelante, con tarifas que deben pagar las empresas dueas de los barcos.
En Bolivia, grupos de masistas han optado por asaltar predios agrcolas cruceos en produccin, cosechar lo que est listo y luego buscar otro predio. Son cosechadores oportunos contra los que no se aplican las leyes bolivianas.
En estos tres casos se observa que el Estado no es imprescindible. Que puede o no existir un Estado en un territorio pero que las leyes y las normas se van creando y aplicando por parte de la gente segn sus necesidades. Es muy dinmico.
En el delta de Nigeria el Estado es imperceptible. Los oleoductos que cruzan la zona son perforados por los comunarios que acopian el crudo y lo refinan de manera elemental, para luego vender el producto. Viven de eso. Las petroleras lo saben. Nada pueden hacer.
Los piratas de Somalia tienen sus leyes. Una curiosidad que menciona The Economist es que los piratas no pueden abusar de la gente a bordo de los barcos tomados.
Y el pirata que sea sorprendido masticando khat (la coca somal) sin autorizacin, debe pagar una multa. No est permitido consumir de manera permanente esta droga estimulante, como la coca, porque, segn los somales, hace dao al cerebro. Los hace dependientes y muy poco productivos. En eso coinciden los cientficos que han estudiado los efectos de los estimulantes en el cerebro.
Sern piratas pero no son tontos.
En cuanto a los asaltantes de predios agrcolas en Santa Cruz, slo se sabe que llevan banderas azules. Tienen sus normas. Venden las cosechas que han robado. El dinero obtenido es distribuido entre los asaltantes. No se sabe si dan alguna participacin a las autoridades que cierran un ojo, o los dos, para permitir este delito. Es probable que los funcionarios del INRA que envan tmidas solicitudes a los asaltantes para que respeten la propiedad privada, reciban alguna recompensa, pero no est comprobado.
No tienen lmite para consumir coca.
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