Lunes 27 de abril 2026

Ocho años de ausencia


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A un ao de las adelantadas elecciones nacionales de 2014, no se atisba aun el debate sobre las propuestas que los partidos polticos de oposicin y sus candidatos presentarn al pas sobre la poltica como garante de la democracia y la alternabilidad  en el poder, ausentes hace ocho aos, sojuzgadas por el continuismo populista.

Excluyo al candidato oficialista, Evo Morales, que va a una re-reeleccin ilegal, con todo armado y amarrado tanto en el Tribunal Constitucional que aval la ilegalidad con una maniobra envolvente, el Vice dixit, como en el rgano Electoral que pretenden dar luz verde al rgimen para su  reproduccin en y desde el poder.  Hablan de cambio con fervor revolucionario intolerante,  y as atiborran de millonarias campaas publicitarias en todos los medios de comunicacin, pero no aceptan  las necesarias y sanas rebeldas de una sociedad que requiere cambios de fondo y no de fachada.

Son muchos, son demasiados ocho aos  de una democracia impostora que concentra todos los poderes en el autcrata Evo Morales y que ha sido reducida a diversos actos electorales mediante el voto ciudadano, para luego no respetarlo o acomodarlo a sus fines polticos.
Tras estos ocho aos, la sociedad democrtica exige que los partidos y candidatos de oposicin, le digan a Bolivia por qu clase de democracia pelearn en la arena poltica electoral a la ingresarn, aun dentro de la mascarada democrtica que vive el pas.

La oposicin democrtica, de la que se espera  la necesaria madurez para lograr la unidad posible entre demcratas, debiera construir un discurso orientador, directo, cercano a la gente y a sus demandas. Un discurso y mensajes  que subrayen la importancia de la poltica como dilogo, como debate de ideas diversas, hasta contrapuestas o antagnicas, de conflictos, pero tambin de construccin de consensos-disensos entre iguales a partir del pluralismo poltico, hoy asfixiado por la mayora  que desdea a la minora tanto en la Asamblea Legislativa como en la sociedad poltica.
 
Ocho aos de ausencia de la poltica que no permite hablar-dialogar-discutir-proponer sobre el rol de un Estado comprometido  con los principios de equidad, justicia social, educacin para construir una sociedad ms educada, mejor informada y ms cuestionadora. Sobre salud  de calidad, respeto a los pueblos indgenas,  crecimiento, diversificacin e industrializacin productivas, para salir del actual patrn de acumulacin primaria extractiva, y del absurdo de la industrializacin de la hoja de coca que es la materia prima de la cocana. Y sobre esos y otros tantos temas de debate poltico pblico,  disear un  desarrollo sustentable.

El pluripartidismo poltico exige  una cultura de pactos y acuerdos, para gobernar en pos del bien comn. Sin embargo, el partido oficialista, Movimiento al Socialismo (MAS)  y sus hombres  creen, en el colmo de la estulticia,  que han matado a los partidos polticos, porque en su momento, ellos sufrieron el voto castigo con el que la sociedad expres su malestar por promesas incumplidas y otros errores, como el cuoteo y la corrupcin, comn en casi todas las democracias contemporneas.

En su momento, Morales y el MAS tambin sufrirn ese voto castigo, en virtud a que en democracia mal que les pese-  los gobiernos cambian de acuerdo a la correlacin de fuerzas  en cada coyuntura poltica, y porque el ejercicio autocrtico del poder que ejerce Morales, sustentado por el poder cocalero,  empieza a tener  fisuras  internas y lmites externos. Tanto que en sus propias encuestas, hechas por empresas extranjeras,  apenas araa 40% de votos y las desmienten en el plano nacional con datos inflados que le asignan hasta 70 %, en una retahla de embuste tras embuste.

Desde hace ocho aos el rgimen ha masacrado el Estado de Derecho y la institucionalidad democrtica, como la independencia de poderes, y ha hecho caso omiso del respeto de los Derechos Humanos. Esos aos de destierro de la poltica -que no es politiquera- conducen a que la ciudadana acepte esta realidad como normal, incluido el poderoso poder cocalero, la corrupcin, la extorsin y el chantaje.

Y no basta la inclusin de sectores sociales hoy en cargos del sector pblico oficialista antes desplazados. Tampoco que haya un milln de personas que ha dejado la franja de la pobreza y pobreza extrema, para ingresar a la franja de la pobreza vulnerable, pues  casi en su mayora, viven en la informalidad  econmica, el contrabando y otros ilcitos,  porque no encuentran un trabajo digno, bien pagado y estable. Y tampoco basta la inversin en infraestructura, buena, regular o mala, pero siempre sin llamar a licitacin, sin rendir cuentas y sin transparentar el gasto pblico.

Del Frente Amplio en gestacin - ojal que se consolide y sume ms adeptos para hacer frente al continuismo de Morales y compaa-  me satisface que tenga dos mujeres de oro, Loyola Guzmn y Jimena Costa. Ellas  darn la cara por todas las dems -y me incluyo incluyendo tambin a los hombres- para rescatar las bases del Estado Democrtico de Derecho,  es decir la Repblica y la legalidad democrtica; para restablecer el respeto a los Derechos Humamos y el compromiso por la inclusin de gnero,  no con ms o menos nmeros de  mujeres en cargos pblicos,  sino como igualdad cualitativa, ms que cuantitativa. 

A unas y a otros, unidos, nos cabe la responsabilidad de poner fin a ocho aos de ausencia  de la poltica como debate y confrontacin de ideas entre la sociedad poltica y la sociedad civil.