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Que la historia la escriben los vencedores, no es novedad. No hablo de vencedores de guerras con ejrcitos de tierra, aire y mar donde lo hubiese, sino de guerras polticas. Aquellas que ganan los autcratas con mscara democrtica, voto instrumentado, abrumadora propaganda y prebendas varias, en un espacio poltico unipolar... que no tiene contrapeso y todo gira alrededor de l. Este es el centro ahora, pero antes era la izquierda.
No son ideas de un dictador, tampoco las de un guerrillero que quiere tomar cielo y tierra por asalto, aunque en Bolivia le calcen ambas definiciones al autor de la cita: el Vice. Su visin unipolar la matiza con rimbombantes frases, que muchas personas que favorecieron con su voto al reelecto rgimen de Evo Morales, no conocen. Muy poca gente debe saber qu es un espacio euclidiano primitivo y tampoco que su propuesta acadmica, intelectual y poltica, lee el espacio poltico como curvo. En esa peligrosa curva se perdieron la Repblica y el Estado de Derecho, la institucionalidad democrtica, la transparencia y rendicin de cuentas sobre el gasto pblico durante los ltimos 9 aos. Y sin contrapesos, la corrupcin adquiri carta de ciudadana, como nunca antes; se politiz el poder judicial contra adversarios polticos con prcticas autoritarias y violentas, abusos de poder y violacin a los Derechos Humanos de indgenas, dirigentes polticos, cvicos y personas no afines al rgimen.
Cualquiera sea la figura matemtica, geomtrica o fsica que pretenda definir esos espacios, si el pensamiento poltico es unipolar, de hecho niega la pluralidad poltica y desnuda el desprecio a las diferencias y al pensamiento crtico. En la II Cumbre para un periodismo responsable realizada en Guayaquil, Ecuador, el Vicecorrobor su pensamiento absoluto con otro exceso: hegemona estatal revolucionaria, aplicada a los medios de comunicacin, frente al peligro de oligopolios comunicacionales privados. Sin nombrar al italiano Antonio Gramsci (1891-1937), filsofo y responsable de la nueva concepcin de hegemona, el Vice afirm que se debe potenciar los medios estatales y comunitarios, para separar la accin comunicacional privada de la accin partidaria, pues una cosa es hacer poltica y otra ser un partido poltico. Agreg que el Estado revolucionario debe readecuar estructuralmente el campo periodstico, llevar los medios estatales hasta el ltimo rincn del pas y favorecer la adhesin de los medios privados a ciertos contenidos ideolgicos, sentenci quien ejerce y defiende la unipolaridad.
Sin embargo, su partido, que se pretende nico y tiene ms medios de comunicacin estatales y paraestatales que todos los privados, acaso no hace poltica en el ejercicio de su hegemona tnico-cultural y social convertida en dominacin, desde el poder poltico? Aqu, dominacin sin clase obrera, subalterna como la defini Gramscipara burlar la censura carcelaria en sus escritos. Introdujo el concepto de cultura como eje del anlisis de la dominacin de clase y la contradiccin entre coercin y consenso, en los procesos polticos dominantes. Se necesita tambin la aceptacin ms o menos voluntaria y consensuada de los sujetos dominados, aceptacin que, segn Gramsci, est mediada por las formas culturales de interaccin entre dominados y dominadores. Para el pensador italiano, la hegemona es la capacidad de direccin que proporcionar una base social al Estado proletario. En esa lgica, la hegemona se forja desde el mbito cultural en la sociedad civil, mientras que la dictadura del proletariado y su partido son la forma estatal que asume dicha hegemona.
En Bolivia, el proceso de cambio sustituy las clases sociales por el fundamentalismo indgena-originario-campesino, sin que tengamos, hasta hoy, ni un Estado indgena ni un Estado proletario, mientras la economa, con alguna redistribucin de la riqueza, se desliza por carriles capitalistas sin sobresaltos, como la cadena coca-cocana. Es ese el Estado revolucionario, que gir de la izquierda al centro?
En la Bolivia de Morales, desde el poder total sin contrapeso, no respetaron ni respetan las mltiples determinaciones como unidad de lo diverso, en palabras del Marx sobre la realidad concreta de toda sociedad. La hegemona en Bolivia es dominacin poltico-ideolgica, pero no ha resuelto los contradicciones de la diversidad, ni las internas del bloque en el poder, para seguir usando conceptos gramscianos. Lo demuestran las luchas intestinas del rgimen, frente a las elecciones de gobernadores y alcaldes en marzo de 2015.