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Los asesinaron hace 34 aos, el 15 de enero de 1981. Sin embargo, sus vidas perduran en este mundo violento, hostil y cargado de odios entonces como hoy. Era la mayora de la Direccin Nacional del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR): Arcil Menacho, Jorge Valdivieso, Jos Reyes, Ramiro Velasco, Ricardo Navarro, Artemio Camargo, Jos Luis Surez y Gonzalo Barrn.
Ellos, junto a Gloria Ardaya, analizaban medidas para enfrentar la dictadura. Sobrevivi Gloria, pero vio toda la masacre, es decir muri tantas veces como cada uno de sus 8 compaeros. Sobrevivi porque no era su hora de morir, sino sobrevivir para contar el crimen y desmentir a los asesinos que -como siempre- achacaron las muertes a un enfrentamiento que no hubo.
Fue un asalto brutal al derecho a la vida y a la convivencia entre diferentes, comn a todas las intolerancias asesinas, alimentadas por una irracional sed de venganzas, rencores ideolgicos personales y colectivos, o de cualquier signo y pelaje. Otros odios actuales matan por sinrazones fundamentalistas religiosas, tnicas y polticas,como los ltimos en Paris, en otras partes de Europa, frica y Oriente Prximo, como si la muerte matase ideas y compromisos libertarios de origen democrtico. En la Bolivia actual, los odios y venganzas responden a la autocracia civil que comanda el jefe del rgimen Evo Morales, su Vice y otros. Todos apan una dictadura disfrazada de democracia, apoyada por clientes militares y militaristas sin reparos, con saldo de muertos, presos, perseguidos y exiliados polticos.
A 34 aos, la distancia no borra el dolor que produjo la muerte de nuestros compaeros, pletricos de vida y ganas de libertad, justicia, progreso y paz para su patria. Como un deber de la memoria para con ellos y sus familias, con la historia y la conciencia democrtica de Bolivia,tan mezquina, cada 15 de enero, ese pasado de luto est presente. El deber de la memoria lo proyecta sobre el presente para arropar tambin a Gloria Ardaya, militante, compaera, mujer y madre ntegras, quien vivi-sufri la masacre y la tortura fsica y sicolgica despus. A pesar de ese tormento, aun soporta las calumnias de otros sobrevivientes de aquella direccin del MIR, ausentes en esa reunin, hoy funcionarios y ex aliados del rgimen, a las que se suman algunos bellacos. Es cierto que al rgimen de Morales y compaa no les importa, mientras usufructan de la democracia que reconquistaron otros, algunos muertos, pero vivos en el recuerdo de quienes les sobrevivimos.