Viernes 24 de abril 2026

De la libertad,la felicidad y el mal


  • por

139 vistas

El desdn ante las perversidades puede costarnos hasta la vida. Convendra siempre percatarse de su presencia y enfrentarlas sin tibiezas. (Revista PERCONTARI # 3)

A pesar de tantas felicitaciones en los inicios de este 2015, busco razones menos comunes para hacerlo. Razones las hay, desde luego, y varias. La primera,gozar de buenas condiciones de salud, a cualquier edad, lo que es privilegio de pocos por motivos diferentes, entre otras la pobreza que no deja recursos econmicos para enfermedades prevenibles y tampoco para las dems. Ah no conjugan ni felicidad ni libertad, pues muchos estn acosados de necesidades materiales y sus derivados males.

Otra razn debi ser la esperanza de mejores das en los espacios de la vida personal y en los que se vive en sociedad, como comunidad de intereses mltiples, donde juegan ideas, principios, valores, amores, afectos, muchos desafectos y otras mezquindades. Como las que sufren las personas hoy presas, perseguidas y en el exilio poltico por pensar diferente. En ese orden, haber creado un entramado jurdico con el propsito de reproducirse en el poder sin importar medios ni fines, como las guillotinas judiciales y procesos inventados contra la oposcin poltica en Bolivia, atenta contra la democracia. sta, ms all de su contenido polismico, exige separacin de poderes, institucionalidad democrtica, construccin de ciudadana y respeto a las diferencias entre otros requisitos. La apariencia de legalidad democrtica del rgimen de Evo Morales, se basa solo porque convoca a elecciones peridicas que, como toda apariencia, est plagada de falsedades y ahta de pulsiones autoritarias.

Una buena razn para felicitarnos, hubiese sido que el rgimen decretara amnista para los ms de mil exiliados polticos, entre ellos, los exministros de un gobierno democrtico (2002-2003) depuesto por una revuelta popular y algunos personajes de saco y corbata que hoy se hacen los giles. La acusacin de genocidio con la que el rgimen pretende sentar en un banquillo a muchos de esos funcionarios, que nada tuvieron con la represin y las muertes, es una ruindad poltica. Es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, pues olvida los muchos muertos que carga en sus 9 aos de ilegalidad autocrtica con mscara de demcrata. Para ello se ampara en procesos electorales, supeditados a un rgano electoral controlado por el poder poltico. Lo nico que buscan con el voto clientelar es su reproduccin en el poder para toda la vida como afirma el propio Morales y por eso recurre ala vulgar frase le meto nomas, aunque sea ilegal, como su tercera reeleccin el pasado octubre de 2014.

Por eso no se conmuve ante la brutal represalia que inflingieron a los pueblos del Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) en la cuenca amaznica del rio Mamor, en los departamentos de Beni y Cochabamba, en 2011. Los indgenas se oponen a una carretera que destruir su hbitat, tras partirlo en dos, siendo uno de los mayores reservorios de biodiversidad en el continente, para beneficio de cocaleros, contrabandistas, narcotraficates y afines ilegales. Tampoco se inmuta ante su montaje-complot, llamado terrorismo-separatismo, contra la demanda de autonoma, sus lderes polticos y cvicos en el Oriente boliviano: Pando, Beni, Santa Cruz, y el sureo Tarija. Pronto sern 6 aos en los que 39 personas estn sometidas a un juicio injusto que anula sus derechos y libertades civiles, sin que hubieran cometido delito alguno, includo el exprefecto de Pando, Leopldo Fernndez, preso desde hace 7 aos sin juicio y sin sentencia, lo mismo que los exiliados. El nico caso de terrorismo fue el terrorismo de Estado que el rgimen aplic, en abril de 2009, con la ejecuciin extrajudicial de tres europeos.
La ley como instumento de dominacin poltica.

En lugar de un ordenamiento jurdico justo e imparcial que resguade los Derechos Humanos de los ciudadanos, la ley fue el instrumento para violarlos con el fin de sentar dominio socio-poltico, econmico-territorial y tnico-cultural, en nombre del Socialismo del siglo XXI. Amparado en el, se sacrific la totalidad como sintesis de mltiples determinaciones, entre ellas las libertades polticas, las garantas ciudadanas, la informacin independiente y el pensamiento crtico. La detencin arbitraria y la persecucin afectan, cuando no destruyen, la posibilidad de oposicin y consolidacin del campo poltico, ajeno a cualquier exclusin que impida la lucha por el poder en democracia.

En otras palabras, el campo y el espacio pblicos plurales, como un mbito que se construye desde el dilogo y la accin. Es decir, como juego poltico que siempre implica confrontacin, negociacin, dilogo, discusin y concesiones de ida y vuelta, para llegar a acuerdos por el inters superior de la sociedad, lejos de intereses particulares que lo afecten. En tantos aos del rgimen autoritario de Morales, la ausencia de ese campo poltico y de ese espacio pblico para la participacin ciudadana, restringidos hoy solo a los clientes corporativos del rgimen, es una de sus tantas falencias poltico, jurdica y social.

Entre las apariencias que vive la democracia en Bolivia est la continuidad en el poder sin alternabilidad poltica, por mucho que haya quienes sostienen que el continuismo no la afecta. Reitero que el concepto de democracia requiere, entre otros conceptos, el respeto a las diferencias, a los Derechos Humanos a la alterabilidad poltica y el rechazo a la infamia poltica. Y no olvido entre las infamias a los miles de exililiados de ambos gneros que en 9 aos de increible bonanza econmica -por los altos precios de materias primas exportables, siempre sin valor agregado, sin generacion de empleo productivo, seguro y digno-marcharon a Argentina, Chile, Espaa, Estados Unidos y otras tierras, buscando mejores condiciones de vida. Y lo hicieron porque eran parte de entre el 70-80 % de la poblacin econmicamete activa (PEA) que deambula en la informalidad como medio de subsistencia. Ellos se fueron, pero los ndices de la infornalidad laboral en el pas no ceden.

El paso del tiempo en estos aos, con demasiado dinero en la esfera de la circulacin, en la calle y el consumo, producto de la economa legal y la ilegal, parece haber tornado insensible a mucha gente ante temas tan vitales. Como seala el editorial del nmero 3 de la revista de filosofa, PERCONTARI acerca de El mal: El desdn ante las perversidades puede costarnos hasta la vida. Convendra siempre percatarse de su presencia y enfrentarlas sin tibiezas.(Santa Cruz de la Sierra, noviembre 2014). A saber, el mal pensado como problema poltico.

Cualesquiera hubiesen sido las buenas razones para felicitarnos, siempre se quedarn cortas cuando se recuerde a las personas privadas de libertad y en el exilio por razones polticas, tras haberles arrebatado su personalidad jurdica. Esa situacion lleva a la destruccin de los derechos del hombre,como prerrequisito para dominarle enteramente,segn apuntHanna Arendt.

Seguiremos esperando la amnista poltica y la restitucin de los derechos de presos, perseguidos y exiliados, que no es un indulto, pues en los casos mencionados no hubo delito. Por lo tanto, tampoco hay culpa alguna que se deba conmutar. Lo que se exige es amnista poltica.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia