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La democracia mtodo o la democracia condicin social
Si no existieran intereses diferentes, casi no se notara el inters comn y nunca se le pondra trabas; todo ira por sus propios pasos y la poltica dejara ser un arte". Jean-JacquesRousseau
Solo los regmenes dictatoriales y autocrticos creen que las sociedades a las que sojuzgan terminan acostumbrndose a los abusos y menosprecios de la calidad democrtica y ciudadana, es decir de sus derechos civiles y polticos, como derechos humamos. Y no es as. De ah que gran parte de la sociedad boliviana dijo basta , el domingo 29 de marzo, cuando se elega 9 gobernadores y 329 alcaldes en todo el pas. Ese basta se traduce en votos que no favorecieron a los centralistas antidemocrticos del Movimiento al Socialismo (MAS), a pesar de los inagotables recursos que gastaron en propaganda poltica, pese a que el jefe del rgimen Evo Morales hizo campaa con sus candidatos violando toda norma, y desafiando el chantaje que lanz a la oposicin y al electorado: No trabajaremos con opositores que ganen en las prximas elecciones, las del pasado 29 de marzo. La amenaza la han vuelto a repetir algunos hombres del oficialismo con una frase digna de dictadores folclricos y populistas: la msica la pone el MAS, y todos bailarn a ese ritmo.
El voto rechazo de los electores descalifica tambin al rgano Electoral que, como el poder judicial, ha sido instrumentodel poder poltico que se crey absoluto e invencible, al punto de impedir que 228 candidatos en Beni, no pudieran ejercer su derecho a ser elegidos: fueron inhabilitados a solo 9 das de las elecciones, sin tiempo de sacar sus fotos de las papeletas electorales. Tambin pes la corrupcin en todo los niveles de gobierno, que como la peste no ha dejado resquicio, hasta llegar a meter la mano en la lata de los recursos que correspondan a los ms pobres de los pobres: el Fondo Indgena. Y esa metida de mano afect a la candidata oficialista por la gobernacin de La Paz, no por su condicin de mujer indgena.Como dice el refrn: tanto va el cntaro al agua que al final se rompe.
Claro que el cntaro no se ha roto del todo, pero esta desportillado, pues el voto que el rgimen obtuvo en estas ltimas elecciones regionales, dista mucho del obtenido en octubre pasado: 60 %. Se ha resquebrajado la adhesin al autcrata porque despreci las particularidades de las elecciones departamentales y municipales, en las que pesan ms los liderazgos regionales y locales que los nacionales. El 29 de marzo la figura del caudillo no bast para ganar en La Paz, por ejemplo, su antes bastin inexpugnable, donde perdi la gobernacin frente a un candidato indgena e intelectual, Felix Patzi, aliado al vencedor de la alcalda de la capital y sede del gobierno, Luis Revilla, ambos jvenes lderes de una nueva oposicin. En la populosa urbe de El Alto, gan otra joven de 34 aos tambin de ascendencia aymara, sencilla y carismtica, con una trayectoria poltica en su ciudad y en su partido, y un discurso inclusivo sin poses populistas ni radicales. Con ella no hubo machismo ni anti-indigenismo.
El rgimen tampoco gan en Beni, a pasar del golpe de Estado a esa democracia departamental y al liderazgo emergente de Ernesto Surez. All habr segunda, pese a la inhabilitacin de 228 personas y al boicot en la revisin de las actas del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro Scure, el ya conocido TIPNIS, cuya poblacin fue objeto de feroz represin el ao 2011. De 11 poblaciones, 7 gan la oposicin excluida de la papeleta, pero con nuevo candidato sin foto, y el oficialismo solo venci 4.
Las contradicciones del ejercicio del poder sin contrapesos
Se puede afirmar que el reiterado manoseo al libre voto ciudadano con el objetivo de lograr el copamiento poltico-territorial y social total, despreciando la institucionalidad democrtica y el equilibrio de poderes, entre otros factores, hoy representa una debilidad para el rgimen. Depender de la conciencia poltica boliviana para que el pas encuentre su mejor cauce en el marco de una democracia moderna. Es decir, sin ataduras corporativas de diverso orden, disfrazadas como movimientos sociales que son portadores de la antipoltica pues reniegan del dilogo poltico que no reconocen la pluralidad poltico-partidaria representativa, que ms all de sus falencias, siempre son corregibles en virtud del reconocimiento de las diferencias, como parte de la realidad concreta.
Las observaciones de los representantes de la OEA, sobre las pasadas elecciones son lapidarias y no admiten excusas, no solo en el caso de Beni, sino tambin por la inconstitucionalidad de todas las medidas del Tribunal Electoral que atentan contra la calidad de la democracia y el voto de la ciudadana, violando la Constitucin Poltica del Estado, ley de leyes que le dicen, y que debiera estar por encima de cualquier otra disposicin jurdica.
Sin dudas hay que sealar que para quienes gobiernan hoy Bolivia, la democracia es solo un mtodo, un mero procedimiento para su reproduccin en el poder va el voto, no siempre libre, sino bajo prebenda o chantaje. Morales y compaa no conciben la democracia como una autntica condicin social que otorga libertad e igualdad poltico-jurdicas a todos los ciudadanos, sin distincin alguna, para elegir y ser elegidos, para dirigir el gobierno o los gobiernos de sus comunidades.
Las realidades locales y los cuoteos
Algunas notas de prensa observan que en las elecciones de marzo pasado no ha habido un bloque opositor homogneo, como el oficialista. En los hechos han ganado diversas agrupaciones polticas regionales que portaban aspiraciones y demandas locales, de ah su fortaleza y su triunfo, que son distintas a la fragmentacin o dispersin, como puede darse en elecciones nacionales, as el adversario sea un poderoso y antidemocrtico centralismo, o no lo sea. Sin embargo, el caso del Movimiento Demcrata Social del reelecto gobernador de Santa Cruz, Rubn Costas, merece atencin: gan en gran parte de los municipios cruceos, se hizo con la Alcalda de Cochabamba, antes reducto del MAS, apoy a otros candidatos ganadores y obliga a una segunda vuelta en Beni. El tiempo dir si esta incursin poltica expresa una visin que va de la regin al resto del pas. Pero hoy existen en Bolivia nuevos y jvenes liderazgos ganadores, como los dos de Tarija; tres La Paz;uno o ms en Beni, otro en Cochabamba, por citar algunos, y depender de su gestin poltica y administrativa, de su visin regional-nacional para que se consoliden, no necesariamente en un solo bloque opositor.
Sobre el cuoteo poltico del que ya se empieza a hablar, hay que sealar que s existi y existe. No obstante es un trmino peyorativo que sustituy el concepto de pactos y alianzas polticas necesarias en democracia para garantizar gobernabilidad democrtica, a la que se debe agregar la gobernanza con rendicin de cuentas y transparencia en la gestin de las polticas pblicas.
Como pensaba Rousseau, en el siglo XVIII, Si no existieran intereses diferentes, casi no se notara el inters comn.. y la poltica dejara de ser un arte. Es decir, el arte de la poltica as considerada desde los tiempos de Aristteles, en el siglo III, antes de nuestra era. O en palabras de un escritor contemporneo como Fernando Mires La poltica, al menos la democrtica, revela su contextura en sus momentos ms cruciales y no hay momento ms crucial que una eleccin la poltica siempre ser lucha por el poder.
Cierto que la sustitucin de pactos y alianzas, al menos en Bolivia y otros pases de Amrica Latina, dej de ser un arte para convertirse en grosera repartija de espacios de poder y pegas. Siempre ser un peligro, sobre todo en democracias dbiles, sin respeto a la institucionalidad, ni a la divisin de poderes, ni a las diferencias polticas, ni a los Derechos Humanos como en la actual Bolivia. No obstante, me inclino por ese peligro, que puede ser denunciado o neutralizado, antes que la concentracin del poder como el de Morales, que se convierte en poder absoluto con impulsos dictatoriales y totalitarios, hoy algo resquebrajado.