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Ya no cabe la menor duda sobre la capacidad de los chilenos para enturbiar sus compromisos, por ms solemnes que stos sean. Dicha habilidad se hizo patente en las centenarias relaciones con Bolivia y, hasta nuestros das, se mantiene sin variaciones, con la agravante de que estos celadores del mar y cartgrafos del viento nos hacen creer que algn da cambiaran empero, aunque nuestros justos reclamos recalen en la Corte Celestial, ellos siempre encontrarn la forma de introducir no solo los dedos, sino el famoso paquete chileno para resolver a su favor el litigio.
Sin embargo, esa conspicua habilidad del engao parece no residir nicamente en el rea poltica, sino que se ampla hacia distintas actividades del diario vivir, y una muestra indiscutible fue el bochornoso acto protagonizado por un defensor del futbol chileno, Gonzalo Jara, cuando con vocacin de urlogo se dio a la tarea de practicar un inconsulto masaje prosttico al delantero uruguayo Edinson Cavani, en medio del partido que se desarrollaba por los cuartos de final de la Copa Amrica.
Dicho comportamiento, como simple picarda, habra pasado desapercibido de no mediar la pertinacia con la que este emprico proctlogo lo maneja y repite, durante el trmite de varios partidos anteriores, cuando acarici la cristalera del uruguayo Luis Suarez o el tafanario del argentino Gonzalo Higuan.
Tal conducta nos recuerda un repudiable hecho producido un 3 de septiembre de 1989 cuando,en un encuentro vlido por las eliminatorias al Mundial de Italia 1990, se jugaba el partido de vuelta frente a Brasil. El guardameta chileno Roberto Rojas, tambin conocido como el cndor Rojas,se infligi un corte en el rostro para simular un ataque de los hinchas brasileos, lo que deriv en la suspensin del partido, ya que Chile se retir de la cancha por falta de garantas. Dicho incidente, apodado tambin como el Maracanazo chileno, fue el ms bochornoso en la historia deportiva de ese pas. Rojas fue marginado a perpetuidad de las canchas de futbol por la FIFA y sta adems, aplic severas sanciones contra la seleccin roja, como su expulsin automtica del Mundial de EE.UU. 1994 y, la de dirigentes y jugadores chilenos implicados en el escndalo.
Con semejantes antecedentes, los chilenos se aprestan ahora a ganar la Copa Amrica a cualquier costo, pues en 28 aos, la nica copa que alzaron con orgullo fue la de su estrella Arturo Vidal que, en completo estado de ebriedad, puso en riesgo su vida y la de los transentes al sufrir un violento choque.
Entretanto, despus de haber dejado en el camino a la seleccin del Per, tras motivar la expulsin de su mejor zaguero, y adems lograr que la Conmebol levante el castigo impuesto a Jara, habilitndolo para jugar el primer partido de las clasificatorias rumbo al Mundial de Rusia, Chile ha demostrado que ya est en condiciones de ganar la Copa Amrica, despus de haberla manchado con un solo dedo.