Loading
Jess crucificado sobre la Hoz y el martillo, smbolo inequvoco del comunismo ateo,es un grotesco espantajo que al ser obsequiado al Papa Francisco ha debido impactarsobre sus sentidos con la misma fuerza que el epgrafe de este artculo, ocasionndole un desconcierto tal, que slo se limit a decir: no est bien eso.
De ah que tratar de explicar dicho acto, involucrando en su elaboracin al finado sacerdote jesuita Espinal, ms que una impostura, constituye una afrenta a la inteligencia de los bolivianos, pues dicha excusa simplista se traduce, como si un rabino judo se diese a la tarea de esculpir una estrella de David sobre una esvstica.
De la misma manera la explicacin brindada por un ministro, de que la imagen del obsequio de marras significa que el comunismo y la iglesia son compatibles, al margen de anacrnica esincongruente y Marx, Lenino Stalin se estaran retorciendo en sus tumbas,al or semejantedisparate.
Desconocer o ignorar el significado de los smbolos es contravenir las leyes de la Semitica, que es la ciencia que trata precisamente del estudio de stos, como la expresin tangible de una ideay el poder que stosejercen sobre lospueblos. Los gobiernos populistas que rigen sobre las sociedades que los eligieron, suelen echar mano frecuentemente a los smbolos para aglutinar adeptos en torno a ellos y tratar de sustituir aquellos que la religin ha aplicado desde hace miles de aos atrs.
Desde su llegada a El Alto de La Paz, el Papafue agasajado con innumerables presentes que tenan fines determinados, como la chuspita de coca colgada a su cuello, no bien hubo descendido de las escaleras de la aeronave que lo trajo a Bolivia. Pese a las reiteradas e intencionadas proposiciones de que se lleve a los dientes la hoja sagrada, acto que habra simbolizado una suerte de comunin con esa costumbre ancestral, l no lo hizo, posiblemente advertido por quienes llevan la poltica del Vaticano, por la simple razn de que con ello echaba por la borda los convenios de Viena y los esfuerzos de las Naciones Unidas defrenar el trfico de drogas, a travs de la reduccin del acullicu y el cultivo de esta planta.
En lo referente al crucifijo de marras, pese al revuelo mundial que se arm por ese acto tan chabacano, ha tenido que suceder algo muy similar. Como lo corts no quita lo valiente, la decisin fue meter el espantajo dentro de la chuspitay llevarse a Roma al Cristo comunista.